OBJETIVO 2030: REDUCIR LAS VÍCTIMAS A LA MITAD
La mortalidad de los motoristas aumenta un 30% en diez años: España registra cerca de 500 fallecidos al año
El riesgo al que se enfrentan los motoristas sigue creciendo a escala mundial, tal y como ha confirmado el director general de Tráfico, Pere Navarro, durante la II Conferencia Internacional de Seguridad Vial de la Motocicleta.

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La mortalidad de motoristas en carretera ha aumentado un 30% en la última década y en España fallecen cerca de 500 cada año, según los datos expuestos por el director general de Tráfico, Pere Navarro, durante la II Conferencia Internacional de Seguridad Vial de la Motocicleta, celebrada en Zaragoza.
El encuentro, promovido por la DGT y la Asociación Nacional de Empresas del Sector Dos Ruedas (ANESDOR), ha reunido a 47 ponentes nacionales e internacionales para analizar cómo reducir los accidentes y sus consecuencias.
La principal conclusión es que no basta con actuar sobre un único factor: mejorar la seguridad exige combinar formación, carreteras adaptadas, vehículos y equipamientos más seguros, control de la velocidad y una mejor asistencia a las víctimas tras un siniestro.

Navarro ha defendido que España comparta su experiencia con otros países y aspire a convertirse en un referente internacional en seguridad de los motoristas. Para ello, ha reclamado la colaboración entre administraciones, fabricantes y usuarios, en un problema que afecta de manera desigual a las distintas regiones del mundo.
Cascos más seguros y carreteras adaptadas a las motos
Las diferencias entre países son importantes. En Iberoamérica, los motoristas representan más del 40% de las víctimas mortales de tráfico, mientras que en Asia, una región que concentra cerca del 60% de las muertes mundiales en carretera, los usuarios de vehículos de dos ruedas suponen hasta el 46% de los fallecidos.
Ante estas cifras, los especialistas reunidos en Zaragoza han señalado varias prioridades: extender la homologación técnica de los cascos, garantizar que se utilicen correctamente y mejorar tanto la formación práctica como la vigilancia policial. También han reclamado infraestructuras que tengan en cuenta la vulnerabilidad de quienes circulan en moto y medidas para controlar la velocidad.

La protección de la cabeza ha ocupado una parte destacada de los debates. Mazdak Ghajari, catedrático de Biomecánica Cerebral del Imperial College London, ha defendido que los ensayos de homologación de los cascos reproduzcan mejor los accidentes reales, incluidos los impactos oblicuos y las fuerzas de rotación que pueden causar lesiones cerebrales.
También se han presentado avances en sistemas de airbag para motoristas y simulaciones digitales para evaluar su eficacia.
Otro problema es la falta de información fiable. Abdulgafoor M. Bachani, director de la Johns Hopkins International Injury Research Unit y miembro de un grupo de expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha advertido de que solo 36 países disponen de registros de traumatismos conectados con los datos policiales y sanitarios. Sin esa información, resulta más difícil conocer el alcance real de los accidentes y comprobar qué medidas funcionan.
El reparto en moto, otro frente de la seguridad vial
La conferencia también ha puesto el foco en los desplazamientos laborales, especialmente en el reparto de mercancías, donde la presión por cumplir los tiempos de entrega puede aumentar los riesgos.
Los participantes han reclamado una mayor implicación de las empresas, con plazos realistas, planes de seguridad que incluyan a las subcontratas y la posibilidad de suspender las rutas cuando haya alertas meteorológicas.

Gina Magnolia Riaño, secretaria general de la Organización Iberoamericana de Seguridad Social, ha advertido de que las exigencias de las plataformas y las penalizaciones vinculadas a los tiempos de descanso pueden poner en peligro a los trabajadores.
La dimensión del problema queda reflejada en Colombia. Según los datos presentados por Daniel Villaveces, cofundador de RidePro Mobility, en los últimos años han muerto 30.000 motoristas en siniestros de tráfico en ese país, la mayoría menores de 30 años. Allí, unos dos millones de personas viven de la moto.
El objetivo de reducir a la mitad las víctimas para 2030
El enviado especial del secretario general de Naciones Unidas para la Seguridad Vial, Jean Todt, ha recordado que la comunidad internacional se ha marcado el objetivo de reducir a la mitad las muertes y las lesiones graves por accidentes de tráfico para 2030. Sin embargo, considera que los avances actuales son insuficientes y reclama pasar de los compromisos a medidas concretas.
Desde la industria, ANESDOR ha defendido que la moto puede contribuir a resolver los problemas de movilidad urbana, pero también ha reconocido la necesidad de reforzar su seguridad mediante tecnologías de conectividad, sistemas de seguridad activa, equipamiento de protección y formación.
El mensaje que deja la conferencia de Zaragoza es que reducir la mortalidad de los motoristas requiere algo más que pedir prudencia al conductor. La prevención también depende del estado de las carreteras, de la seguridad de los vehículos, de las condiciones de trabajo y de la capacidad de los servicios de emergencia para atender a las víctimas. El reto ahora es convertir esas propuestas en actuaciones concretas, tanto en España como en el resto del mundo.
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