NUEVO FERRARI LUCE
Ferrari y su coche más polémico en años: eléctrico, familiar, con más de 1.000 CV y firmado por el creador del iPhone
El Ferrari Luce es el primer eléctrico de producción de Maranello, pero su gran debate no está solo en la mecánica. Tiene cinco plazas, una batería de gran capacidad y un diseño desarrollado junto a LoveFrom, el estudio de Jony Ive, el diseñador que dio forma al iPhone.

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Ferrari ya tiene su primer coche eléctrico de producción. Se llama Ferrari Luce, tiene más de 1.000 CV, cuatro motores eléctricos, cinco plazas y una batería de gran capacidad. Pero la conversación no está girando únicamente alrededor de sus cifras. El debate real es otro: muchos no saben si están viendo el futuro de Ferrari o un Ferrari demasiado alejado de todo lo que ha definido históricamente a Maranello.
La razón tiene nombre propio. El diseño del Ferrari Luce ha sido desarrollado junto a LoveFrom, el estudio fundado por Jony Ive, uno de los grandes responsables del diseño del iPhone, y Marc Newson. Y eso, en una marca tan emocional, tan mecánica y tan ligada al sonido de sus motores como Ferrari, no es un simple detalle de autor.

El primer Ferrari eléctrico no ha llegado como muchos esperaban
Ferrari podría haber creado un superdeportivo eléctrico más fácil de entender. Algo bajo, agresivo, biplaza y visualmente continuista, pensado para que cualquier cliente lo identificara al instante como un Ferrari de nueva generación.
Pero el Luce no juega a eso. Se presenta como un eléctrico de cinco plazas, con un enfoque más cercano al gran turismo de lujo que al deportivo clásico de motor central. No es un SF90 sin motor de combustión, ni una reinterpretación eléctrica del LaFerrari, ni una simple respuesta de Maranello a Tesla, Porsche o Rimac.
El Luce es otra cosa: un Ferrari familiar, silencioso, muy potente y con una estética minimalista que se aleja de la agresividad habitual de la marca. Y ahí empieza la polémica. Porque el problema no es solo que sea eléctrico, sino que muchos aficionados no lo identifican visual ni emocionalmente como un Ferrari.

Más de 1.000 CV, cuatro motores y una batería de 122 kWh
La ficha técnica, al menos, no deja dudas sobre sus ambiciones. El Ferrari Luce recurre a cuatro motores eléctricos, uno por rueda, para ofrecer tracción total y un control independiente del par en cada eje y cada rueda.
La potencia supera los 1.000 CV, una cifra que lo coloca entre los coches eléctricos más prestacionales del mercado. Ferrari habla de una batería de 122 kWh, arquitectura de 880 voltios, carga rápida de hasta 350 kW y una autonomía superior a los 500 kilómetros.
Con estos datos, el Luce no parece un experimento menor ni un eléctrico de transición. Es un coche caro, tecnológico y muy ambicioso. Pero sus cifras también demuestran una realidad incómoda para Ferrari: en la era eléctrica, acelerar mucho ya no basta para ser especial.

El Ferrari firmado por el creador del iPhone
La participación de LoveFrom es uno de los puntos más delicados del proyecto. Jony Ive no fue el creador único del iPhone, pero sí una de las figuras clave en su diseño y uno de los nombres más reconocibles de la etapa moderna de Apple.
Su firma está asociada al iMac, el iPod, el iPhone, el iPad o el Apple Watch. Productos que no solo cambiaron la tecnología, sino también la forma en la que el público entendía el diseño industrial, la sencillez visual y la relación entre hardware y software.
Por eso su presencia en el primer Ferrari eléctrico tiene tanta carga simbólica. Ferrari no ha querido hacer simplemente un deportivo eléctrico con formas conocidas. Ha permitido que un lenguaje de diseño más limpio, tecnológico y minimalista entre en uno de los proyectos más importantes de su historia reciente.
La lectura positiva es clara: Ferrari no está intentando disfrazar la electrificación de nostalgia. La negativa también: el Luce corre el riesgo de parecer más un objeto de lujo tecnológico que un deportivo emocionalmente conectado con la historia de Maranello.

El diseño divide porque no busca parecer un Ferrari de siempre
Buena parte del debate nace de sus proporciones y de su presencia. El Luce no tiene la tensión visual de un Ferrari de motor central, ni la agresividad inmediata de muchos de sus deportivos más recordados.
Su silueta mezcla ideas de gran turismo, berlina deportiva y coche familiar de altas prestaciones. Esa combinación puede ser atractiva para un nuevo tipo de cliente, pero resulta difícil de encajar para quien espera que un Ferrari sea, ante todo, una máquina visualmente extrema.
Ahí está el verdadero conflicto. Ferrari no tenía que demostrar que puede hacer un eléctrico rápido. Eso ya lo hacen muchos fabricantes. Tenía que demostrar que un eléctrico puede tener alma Ferrari. Y el Luce, en lugar de copiar el pasado, intenta abrir un lenguaje nuevo.

El sonido sigue siendo el gran problema
En un Ferrari, el sonido nunca ha sido un accesorio. Ha sido parte central de la experiencia, casi tan importante como la aceleración, el tacto de dirección o la respuesta del motor.
En un eléctrico, esa parte de la emoción cambia por completo. Por eso Ferrari ha trabajado en un sistema que no intenta imitar de forma artificial un V8 o un V12, sino amplificar sonidos y vibraciones reales del propio sistema eléctrico.
Es una solución más elegante que recurrir a un falso motor de combustión por los altavoces. Pero la pregunta sigue siendo inevitable: ¿será suficiente para quienes asocian Ferrari al rugido de sus motores?

Un Ferrari para una nueva clase de cliente
El Luce también apunta muy alto por precio y posicionamiento. Las informaciones publicadas sitúan su tarifa en torno a los 550.000 euros en Europa, una cifra que lo coloca en una zona muy exclusiva incluso dentro de Ferrari.
Eso ayuda a entender mejor su papel. No parece un coche pensado para vender grandes volúmenes, sino para demostrar que Ferrari también puede crear deseo en el mundo eléctrico. Es un escaparate tecnológico, una pieza de imagen y una forma de atraer a un cliente que quizá no busca un V12, pero sí un objeto de lujo, diseño y prestaciones con el escudo del Cavallino Rampante.
El Luce no sustituye al Ferrari tradicional. Al menos, no todavía. Más bien abre otra vía dentro de la marca: una vía más silenciosa, más tecnológica y más difícil de aceptar para los puristas.

El Ferrari Luce es polémico porque toca la identidad de Maranello
La pregunta importante no es si el Ferrari Luce corre mucho. Sus cifras ya dejan claro que sí. La pregunta es si un coche eléctrico, familiar, silencioso y diseñado con la ayuda del creador del iPhone puede seguir transmitiendo lo que se espera de un Ferrari.
Ahí está el verdadero debate. El Luce no incomoda solo por ser eléctrico. Incomoda porque obliga a discutir qué es Ferrari cuando desaparecen algunos de sus elementos más reconocibles: el motor térmico, el sonido, la tradición mecánica y la silueta clásica de superdeportivo.
Puede que el Luce no guste a todos. De hecho, probablemente Ferrari sabía que no iba a gustar a todos. Pero los coches que abren etapas rara vez son cómodos al principio. Y este, para bien o para mal, no parece un Ferrari más.
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