USO DEL LÁSER
No está pintado sino tatuado: este Rolls-Royce se cuela entre la lista de coches más bonitos y especiales de siempre
La lujosa marca británica ha cogido uno de sus Phantom y, a través de una tecnología que han tardado cinco años en desarrollar, le ha dibujado un patrón que convierte la carrocería en una pieza espectacular

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Una pregunta, ¿un coche es ingeniería o es arte? ¿O las dos cosas? Cada uno que saque sus propias conclusiones, pero antes de hacerlo, tal vez sea mejor conocer un vehículo que ha sido modificado para otorgar un aspecto espectacular, único, que le sitúa en la lista de automóviles más bonitos de todos los tiempos. Y lo firma una de las marcas más prestigiosas, Rolls-Royce.
En 2003, la marca británica sorprendió al mundo con el modelo Phantom, un lujoso sedán de cuatro puertas, imponente y elegante a partes iguales, con apariencia de coche presidencial. Desde entonces, se ha convertido en uno de los coches más míticos de este fabricante, y ahora suma un hito más con la creación del Phantom Arabesque.

No pintado, sino tatuado
Lo que hace exclusivo a este Rolls-Royce es la aplicación de uno de los patrones árabes más tradicionales, el mashrabiya, presente en toda la carrocería del Phantom desde el frontal hasta la parte trasera. El resultado es una maravilla, como si el coche se hubiera tatuado.
Y cuando hablamos de tatuaje, tiene su sentido. El proceso que se ha realizado en este Phantom no conlleva pintura. El patrón ha sido dibujado en la carrocería a través de un láser, para otorgar una mayor sensación de 3D cuando el vehículo está en movimiento y un mayor impacto de la gama de colores.

Detalles a mano
Esta tecnología láser ha sido desarrollada durante cinco años con el objetivo de crear este Phantom Arabesque. En definitiva, que Rolls-Royce tenía claro que valía la pena invertir en este coche que, si no es arte, se acerca mucho a lo que consideramos como tal. De hecho, también hay un profundo trabajo artesanal porque cada uno de los detalles es pulido a mano en una minuciosa y cariñosa labor.
Los colores que vemos en el exterior son una combinación de Negro Diamante y Plata. Mientras, en el interior, en el salpicadero se vuelve a desplegar el patrón mashrabiya junto a la tapicería en Blackwood y Bolívar para que se pueda disfrutar de la obra de Rolls-Royce cuando se conduce y no solo cuando se aprecie el coche desde fuera. Sin duda, la lujosa marca se ha superado a sí misma con este Phantom Arabesque que merece ser recordado entre los vehículos más impactantes visualmente.
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