¿CÁMARAS ESPÍA?
Algunos países europeos están preocupados porque los coches chinos pueden usar sus cámaras para espiar
Cada vez más ejércitos de países europeos están preocupados por la amenaza potencial de los coches chinos al contar con cámaras y la posibilidad de enviar la información al exterior.

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Si tienes un coche chino aparcado en la puerta de casa, resulta que puede estar grabando la calle entera sin que lo sepas. Polonia acaba de prohibir que estos vehículos se acerquen a instalaciones militares porque un estudio ha demostrado que las cámaras, los sensores LiDAR y toda la tecnología de conectividad pueden funcionar como herramientas de espionaje perfectas, y Alemania está valorando hacer lo mismo después de ver cómo las marcas chinas crecen en Europa como setas. Total que varios gobiernos consideran ahora mismo que meter uno de estos coches cerca de una base es como invitar a un agente secreto a que se siente en primera fila, porque la cantidad de datos que pueden capturar y enviar a servidores externos da bastante mal rollo.
Tu coche ve más que tú
Los vehículos modernos llevan cámaras por todos lados. Las tienen delante, detrás, a los lados y algunas incluso dentro del habitáculo, y van acompañadas de sensores LiDAR que escanean el entorno en 3D, radares que detectan cualquier movimiento y conectividad permanente para las actualizaciones remotas, así que técnicamente podrían estar grabando y mandando información a tiempo real sin que te enteres de nada mientras conduces o el coche está aparcado.

Paulina Uznańska ha liderado un estudio en Polonia que concluye que esta tecnología convierte cualquier vehículo en una máquina de vigilancia brutal, porque puede capturar imágenes de alta resolución, registrar ubicaciones GPS exactas y transmitir todo eso a servidores que pueden estar en cualquier parte del mundo. La investigadora explica que los coches actuales tienen una capacidad salvaje para recopilar datos gracias a las cámaras y los sistemas de cartografía activa, y eso genera un riesgo enorme cuando se acercan a zonas sensibles donde debería haber control máximo de seguridad.
¿Parece ciencia ficción? Pues mira, Dinamarca y Noruega pillaron hace poco a un fabricante chino que podía apagar sus autobuses urbanos de forma remota desde el otro lado del planeta, así que la paranoia tiene base real. Si pueden apagar un autobús en Oslo con un click desde Pekín, imagínate lo fácil que sería activar las cámaras de un coche aparcado frente a un cuartel en Varsovia y grabar todo lo que pasa durante horas sin levantar sospechas.
Israel se adelantó tres años
El ejército israelí vetó la compra de coches chinos a sus oficiales en 2023 porque llegó a la conclusión de que había riesgo real de vigilancia en sitios estratégicos, y este verano Reino Unido prohibió directamente que entraran a instalaciones militares. Los británicos llegaron al extremo de exigir que el personal militar con un coche de marca china lo aparcara a tres kilómetros de distancia de las bases en algunos casos, porque no se fían ni un pelo de toda esa tecnología conectada que llevan incorporada estos vehículos.
Alemania también ha movido ficha. El Ministerio del Interior declaró hace poco que hay que vigilar de cerca los riesgos potenciales de los coches chinos, sobre todo viendo las ambiciones geopolíticas de Pekín y la creciente cuota de mercado que tienen en las carreteras europeas, y dijo textualmente que estos vehículos vienen con sistemas altamente complejos e interconectados que podrían usarse con fines poco transparentes si alguien quisiera aprovecharlos.
La ironía es que estos coches venden como churros en Europa precisamente por la tecnología puntera que llevan y los precios competitivos que ofrecen, pero esa misma tecnología es la que ahora genera desconfianza entre los gobiernos. Vamos, que el gancho comercial se ha convertido en problema de seguridad, porque lo que atrae a los compradores asusta a los servicios de inteligencia por las mismas razones.

Tesla también está fichado
Los coches chinos no son los únicos bajo vigilancia. Tesla tampoco se libra porque en 2021, el ejército chino prohibió que los vehículos de Elon Musk entraran a sus instalaciones alegando preocupaciones de seguridad relacionadas con las cámaras, así que al final todos juegan a lo mismo pero cada uno defiende su territorio según le conviene y desconfían de los demás por si acaso. Y sí, en Europa también están vetados, aunque por otras razones.
Estados Unidos vetó los coches chinos hace tiempo por motivos de seguridad nacional en plena guerra comercial con China, y ahora Europa sigue el mismo camino porque considera que el riesgo merece tomárselo en serio. Si trabajas cerca de una base militar y conduces un coche chino, puede que te toque aparcar lejos o cambiarlo directamente, porque esta oleada de restricciones parece que va a crecer en los próximos meses.
La conectividad que hace tu coche más seguro también lo convierte en espía potencial. Los gobiernos han decidido que no van a jugársela cuando hay instalaciones críticas de por medio, y total que los coches chinos se están quedando fuera de las zonas militares europeas igual que hace tres años los Tesla quedaron vetados en las bases chinas por exactamente los mismos motivos.
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