Preparar alcachofas para un buen guiso no es nada complicado y si antes lo pensabas entonces ya es hora de que te deshagas de ese pensamiento. Con la entrada del otoño ya se acerca la temporada de la alcachofa, que se prepara en multitud de platos, desde los guisos más exquisitos junto a cremas calientes y ensaladas de alcachofas al vapor, hasta alcachofas en vinagreta, o incluso por qué no, ¡alcachofas con marisco hechas al horno!

La variedad es amplia y en cuanto aprendas que cocinarlas no es un trabajo pesado y aburrido, te saldrán los mejores platos con los que sorprenderás a toda tu familia durante este invierno. ¡Así que ya no tendrás ninguna excusa para que se te antojen alcachofas y no cocinarlas!

Recuerda algo importante de las alcachofas: una vez que las alcachofas estén peladas y cortadas hay que tener precaución porque se ennegrecen con mucha rapidez. Y para evitarlo existe un método fácil y sencillo que te explicamos paso a paso para que lo hagas en casa. ¡Sigue leyendo hasta el final! Y te revelaremos una pequeña receta con alcachofa que te mantendrá el cuerpo libre de toxinas.

Cómo limpiar bien las alcachofas

1. Pelar delicadamente el tallo. Hay que dejar al menos dos o tres centímetros de largo y pelardo con cuidado con la ayuda de un pelador.

2. Ve retirando las hojas de la alcachofa con suma delicadeza hasta haber arrancado tres o cuatro capas, las necesarias que vayas viendo según tu criterio, dependiendo siempre de la calidad, frescura y grosor de las hojas de cada alcachofa.

3. Ahora podremos cortarla dependiendo del tipo de plato o guiso que nos apetezca cocinar con la alcachofa, ya puede ser por dos mitades o en cuartos, o directamente no cortarla y cocinarla al vapor. ¡Para las ensaladas, las alcachofas al vapor quedan exquisitas!

Y así es cómo tendremos unas alcachofas limpias y preparadas para poder cocinarlas al gusto. Pero espera, ¡todavía no hemos terminado! Recuerda que la alcachofa tiende a ennegrecerse muy rápido y eso hace que tanto su aspecto como su sabor sea poco tentador y un algo amargo.

Para evitarlo lo mejor es que, al mismo tiempo que pelas las alcachofas, vayas sumergiéndolas en un bol o cuenco lleno de agua con vinagre y sal, o limón. Exprimiendo uno y dejando las pieles flotando junto a las alcachofas peladas y cortadas. Este truco para evitar que las alcachofas se pongan negras funciona muy bien.

También para manipular esta verdura, te aconsejamos que te pongas unos buenos guantes de látex para proteger tus manos de unas posibles manchas oscuras tanto en las uñas como en las manos. Pero… si es demasiado tarde y ya has empezado a pelarlas y cortarlas sin el uso de los guantes, no te preocupes porque aquí traemos solución a todo:

Cómo limpiar las manchas negras de alcachofa en las manos

Seguramente ya te habrás dado cuenta de que el detergente de platos no es suficiente. Esto se debe a que el óxido que sueltan las alcachofas es bastante fuerte y se pega más rápido a las manos. La solución que te proponemos es exprimir un limón en un cuenco y agregarle una cucharada de azúcar. El limón, al ser antioxidante, te ayudará a hacer desaparecer las manchas y el azúcar hará de exfoliante. ¡Así tendrás las manos igual de impecables que las alcachofas que acabas de limpiar tan bien!

Propiedades medicinales de la alcachofa

La Cynara scolymus, nombre científico de la alcachofa, también reconocida mundialmente como Alcaucil y artichoke, en inglés, es una de las verduras con más beneficios y sin duda la mejor depurativa natural, ya que es una verdura muy rica en potasio y en efectos coleréticos. Esta verdura ayuda a eliminar el colesterol y evita la retención de líquidos.

Cómo hacer infusión de alcachofa

1. Lava muy bien la alcachofa, siguiendo todos los pasos que te hemos aconsejado en este artículo. Es muy importante que todas las hojas estén limpias y esta vez, debemos retirar el tallo del todo.

2. Corta la alcachofa por la mitad.

3. En una olla o cazo, pon abundante agua a hervir y una vez que empiece a hervir introduce la alcachofa limpia y cortada.

4. Deja que cueza hasta que se torne en un color marrón y una vez pasen 15 minutos de ebullición, apaga el fuego y retira.

5. Conserva el agua de la alcachofa en el refrigerador ¡y listo! Toma un vaso al día en ayunas y así ayudarás a mantener tu cuerpo libre de toxinas.