Nuestra vida en verano y sobre todo, nuestra vida en vacaciones puede que no ser la ideal para la salud de nuestra piel. No solo por el sol y los estragos que puede hacer en el órgano más extenso de nuestro cuerpo, sino también por otros elementos como el salitre, el cloro, el sudor y la mala alimentación.

Ahora, en estos dos últimos veranos, se suman además, las mascarillas y los geles hidroalcóholicos, aliados imprescindible para protegernos del Covid-19, que también pueden -si no los usamos bien- producir daños en la piel.

Pero no debemos de renunciar a nada. Ni al sol, ni al salitre, ni mucho menos a las mascarillas que tanto nos hacen falta. Por ello, el Dr. Gonzalo Segurado, dermatólogo del Grupo Pedro Jaén ofrece a laSexta una serie de consejos y recomendaciones para cuidar y tener nuestra piel saludable y protegernos de agentes externos. También, por supuesto, para protegernos del temido cáncer de piel, el más común de todos los cánceres y el temido melanoma (el cáncer de piel más agresivo de todos).

Prepara tu piel para el verano: 6 enemigos o 'peligros'

1. Sol. "El exceso de exposición a la radiación solar es el principal factor de riesgo del cáncer de piel. Además, la radiación solar favorece la aparición de manchas y arrugas y resta luminosidad a la piel. Incluso puede agravar algunas patologías dermatológicas, como el acné y la rosácea", explica el dermatólogo.

Para protegernos del sol, es clave usar, sostiene el experto, "protección solar de amplio espectro (protege frente a la luz ultravioleta A, ultravioleta B, luz azul, luz visible y luz infrarroja) y con un índice, como mínimo de 30 en el cuerpo y preferiblemente de 50 en la cara, ya que en esta zona -la zona de la cara- es más probable que aparezcan tanto el cáncer de piel como las manchas y las arrugas".

Es importante además reaplicar el productor cada dos o tres horas. No vale con echarse solo una vez antes de salir de casa o antes de ir a la playa. "También y replicarnos la crema en el caso de que nos bañemos, sudemos o tengamos mucho roce con la ropa, toallas, etc. Y no olvidarnos de proteger zonas como las orejas, la nariz, los empeines de los pies, el cuello y el escote".

2. Cloro y salitre. El cloro es un agente irritante que deteriora la barrera cutánea, y el salitre irrita las mucosas y reseca la epidermis, lo que puede ocasionar tirantez, picor, quemazón o irritación.

Para protegernos de ellos es fundamental "enjuagarse el cuerpo y el pelo después de cara baño en la playa o en la piscina para retirar los residuos de estos elementos de la piel y del cuero cabelludo", explica el doctor Segurada. Al final del día -añade- es conveniente reforzar la pauta de hidratación con cremas emolientes y refrescantes que ayuden a rehidratar y calmar la piel después de la exposición solar.

3. Mala alimentación. Influye en la piel más de lo que pensamos. Más en concreto, y según enumera el experto, "favorece la deshidratación de la piel, así como la aparición de otros signos de envejecimiento como las líneas de expresión, las ojeras o la falta de luminosidad".

Para solucionarlo es importante reducir el consumo de alcohol y aumentar la ingesta de frutas y verduras ricas en antioxidantes. "Estos elementos contribuyen a combatir la acción de radicales libres, unos elementos directamente ligados al envejecimiento de la piel y a la aparición del cáncer cutáneo. Un consejo general es llenar los platos de color, cuando más vivo y variado, mucho mejor", aconseja el experto. Llevar en general una alimentación sana, basada en la dieta mediterránea, es clave para tener una buena salud, lo que repercutirá también en tener un piel más sana.

Para proteger la piel, aumenta la ingesta de frutas y verduras ricas en antioxidantes

Gonzalo Segurado, dermatólogo del Grupo Pedro Jaen

4. Mascarillas. Es cierto que el uso continuado empeora patologías dermatológicas como pueden ser el acné o la rosácea y favorece además la aparición de dermatitis atópica, debido a la acumulación de humedad justo en la zona que queda cubierta por la mascarilla.

En este caso, la principal recomendación es "limpiar la piel tanto por la mañana como por la noche con productos tipo SYNDET, también llamados jabón sin jabón, formulado para pieles sensibles. Por otro lado, debemos mantener la piel bien hidratada durante todo el día con locciones y cremas oil free, y no llevar la mascarilla durante más de cuatro horas. Es decir, hacer descansos o pausas cuando se pueda para que así el rostro no acumule humedad".

5. Geles hidroalcohólicos. Tienen un alto contenido en alcohol (entre el 60% y el 80%, según las formulaciones) y por tanto, un efecto secante sobre la piel y puede llegar a irritarla o descamarla, causando dermatitis de diversa gravedad.

Para evitar la dermatitis asociada al uso de gel hidroalcohólico -explica el doctor- lo más importante es limitar el uso y usarlos únicamente cuando no dispongamos de agua y jabón, que es el procedimiento más efectivo para llevar a cabo la higiene de manos. También sería de gran ayuda, "ponernos el producto únicamente en la palma de la mano, ya que con el dorso no tocamos objetos y es la zona que se irrita con mayor facilidad".

6. Sudor. No hay duda que en verano sudamos más. "Si dejamos que el sudor se acumule en la piel, fundamentalmente en sus pliegues, aumenta el riesgo de deteriorar la barrera cutánea, lo que favorece la maceración y la irritación de la piel. Además de procurar un entorno idóneo para la proliferación de hongos".

Para evitar la sudoración excesiva, podemos recurrir a los antitranspirantes. Además, "hay que mantener los pliegues cutáneos y zonas de difícil acceso completamente secos", finaliza el experto.