No hay Semana Santa sin torrijas. Tras dos años por la pandemia del COVID-19, tenemos, seguro, más ganas de estas fiestas y más si cabe, de torrijas. Para quienes quieran cuidar su alimentación, podemos hacerlas más saludables, adaptando un poco la receta tradicional.

La dietista-nutricionista Leticia Garnica, también tecnóloga de alimentos, cuenta a laSexta.com cómo sería esa adaptación. El quid de la cuestión está como siempre en los ingredientes. Pero antes, expliquemos el proceso de elaboración de la receta de siempre.

Los ingredientes clásicos para prepararla serían: pan de torrijas (mejor comprarlo justo la víspera); huevos; leche; azúcar; aceite y azúcar para espolvorear. Y el modo de preparación sería el siguiente.

Según explica Garnica -quien asegura que en su familia se sigue la receta de la reconocida gastrónoma Simone Ortega- primero, se corta la barra de pan en rodajas gruesas (de unos 2 centímetros, más o menos) y se colocan en una fuente honda.

A continuación, se pone la leche a calentar con las cucharadas de azúcar y cuando está a punto de cocer, la vertemos sobre el pan y la dejamos una hora para que 'empapen'. "En un plato sopero se baten los huevos y al momento de freír las torrijas, se cogen de una en una con una espumadera, se rebozan en el huevo rápidamente y se colocan en el aceite caliente. Después se sacan y se deja escurrir. Finalmente, las colocaremos en la fuente y las espolvoreamos con azúcar", añade.

También hay a quien le gustan las torrijas bañadas en almíbar. En este caso, "se empaparán solo con medio litro de leche y, una vez fritas, se colocan en la fuente y se rocían con el siguiente almíbar (en este caso no se espolvorean con azúcar)".

Este dulce de Semana Santa contiene una cantidad elevada de azúcar por lo que "no deberíamos abusar de él, pero tampoco renunciar a este capricho. Como siempre digo, no es un alimento aislado el que nos hace tener unos hábitos poco saludables, sino el global de nuestra alimentación", afirma la experta.

Por lo que, es importante recordar -asegura- "la regla del 80/20, es decir, podemos hacer el 80% bien y darnos la licencia del 20% de darnos un capricho, siempre que tengamos unos buenos hábitos de vida, incluyendo, entre otros, unos hábitos saludables de alimentación y ejercicio".

5 claves para hacer las torrijas más saludables

Sí, si queremos podemos hacer torrijas más saludables y menos calóricas. La clave como hemos dicho antes, está en los ingredientes: "Cambiar los ingredientes que no son saludables por alternativas más saludables", explica Garnica.

En primer lugar, lo primero que cambiaríamos sería el pan. Esto es, podemos dejar a un lado el típico pan de torrijas, que contiene mantequilla o aceite y azúcar, y sustituirlo por un pan de buena calidad como pueden ser el pan candeal, el pan integral o el pan de semillas o cereales.

Lo primero que cambiaríamos sería el pan: podemos dejar a un lado el típico pan de torrijas, que contiene mantequilla o aceite y azúcar, por un pan de buena calidad como pueden ser el pan candeal, el pan integral o el pan de semillas o cereales

Leticia Garnica, dietista-nutricionista

En segundo lugar, el líquido tradicional en el que se remoja el pan está formado por una mezcla de leche con azúcar con especias. "Aquí es fácil recortar calorías: sólo tenemos que usar leche desnatada y eliminar el azúcar por completo. En realidad, la leche entera no va a suponer un grandísimo aumento de las calorías, pero una opción desnatada o semi nos ayuda a aligerar", recomienda esta profesional.

Tercero, en lugar del azúcar ¿qué podríamos usar para darle un toque dulce? "Por ejemplo, canela. No aconsejo usar edulcorante. También, podemos hacer una 'infusión' para la leche con esencia de vainilla o canela".

En cuarto lugar, estaría el aceite. En este caso, bien es cierto que "podemos elegir un buen aceite, pero no deja de aportar mucho contenido calórico a este dulce", señala. Por lo que podemos mejor, "reducir el contenido en aceite, cambiando el método de cocinado: podemos hacer las torrijas al horno, prácticamente sin aceite, a la plancha o, incluso, en el microondas. Por último, también nos ayuda a reducir el contenido calórico el tenerlas menos tiempo en remojo.

Bien es cierto que adaptando estas recetas a un modo más saludable no significa que podamos comer más. Es decir, "cuando nosotros elegimos alimentos de mejor calidad y usamos técnicas culinarias más saludables, el producto final siempre será más sano que el de la receta original", asegura la nutricionista. Pero es importante recordar que "nuestra alimentación no va a estar señalada por una torrija sino por el conjunto de todos los alimentos y hábitos que la componen".

Dicho esto, podemos remarcar que "si nosotros llevamos una alimentación saludable y hábitos de vida saludables, el que tomes alguna torrija (de la receta original de siempre) no te va a hacer mal. La clave está en la moderación", concluye.