Queremos bajar los kilos ganados durante el verano cueste lo que cueste. Y lo importante: cuanto más rápido mejor, adelgazar cuanto antes, mejor. Sin embargo, las prisas nunca fueron buenas consejeras, y en este caso, tampoco y mucho menos, para la salud.

Según el Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de la Comunitat Valenciana (CODiNuCoVa), engordamos una media de 5 kilos por persona entre julio y agosto. Pero si queremos adelgazar de verdad, evitemos cometer viejos errores que pueden hacernos mucho daño y además, pueden provocar y provocan justo el efecto contrario: nos hacen engordar y provocan ese temido efecto rebote. De hecho, "1 de cada 4 personas que quiere perder peso sufre 'efecto rebote' por no contar con un plan nutricional adecuado", avisan este colegio.

Error 1: Hacer dietas milagro o seguir la dieta del momento

Es sin duda el mayor error que cometemos a la hora de querer adelgazar. "Buscar cualquier tendencia dietética que hayamos oído que funciona, bien sea algún familiar, conocido o a cualquier influencer. La cosa es perder peso rápido cueste lo que cueste, así tengan que dejarse la cartera, o incluso peor, la salud", afirma a laSexta la dietista y nutricionista María Merino (@comiendoconmaria_oficial) , directora de comiendoconmaria.com.

Actualmente -añade esta experta- está muy de moda y en boca de todos el ayuno intermitente que es sin duda una estrategia que bien planificada y personalizada puede funcionar, pero que si se hace sin una estrategia organizada puede ser más perjudicial que beneficiosa. A pesar de ello, siempre existe una especie de 'must' o de comodín para querer perder peso rápido "y es la 'dieta detox', esa dieta comodín que sirve para cualquier época post-excesos y que, por supuesto, no es saludable ni recomendada".

Por qué no debemos caer en este error

Todas las dietas milagro de por sí son peligrosas, principalmente porque sólo tienen en cuenta los kilos. "Y no tienen en cuenta la salud de la persona ni su composición corporal", afirma Merino.

Las dietas milagro' solo tienen en cuenta los kilos, pero no la salud de la persona ni su composición corporal

María Merino, dietista-nutricionista

En función de la dieta milagro practicada habrá unos riesgos u otros, "aunque todas tienen en común el riesgo del efecto rebote, que no solo implica recuperar (o aumentar) el peso, sino que también implica la afectación emocional para la persona, los cambios (a veces irreversibles) en la composición corporal, las transgresiones dietéticas, la relación que se crea con la comida o la inclusión de mitos alimentarios".

Además, tal como añaden desde CODiNuCoVa, otras consecuencias de seguir cualquier dieta milagro son el déficit de vitaminas y minerales, la falta de fibra dietética y de una correcta hidratación, la generación de situaciones de ansiedad o estrés que provocan "atracones" posteriores y el sentimiento de culpabilidad o la creación de malos hábitos y patrones de alimentación erróneos.

Error 2: Restringir mucho las ingestas o saltarse comidas

Es uno de los míticos: ¿Por qué para adelgazar tenemos que pasar hambre? No, para adelgazar no tenemos que pasar hambre, sin embargo y como cuenta Merino, "mucha gente opta por restringirse, sin sentido, la ingesta calórica y además, en muchos casos, eliminando lo que debería mantenerse y manteniendo lo que debería eliminarse".

Cuando queremos eliminar productos de nuestra alimentación, los más perjudicados son los hidratos de carbono: estos son los primeros expulsados del juego cuando en realidad son una parte fundamental del partido (solo debemos sustituirlos por carbohidratos integrales). Por otro lado, si hablamos de ingestas, la cena suele ser la más perjudicada.

Por qué no debemos caer en este error

Restringir calorías sin sentido no es la solución. Siempre hay que generar déficit para que haya pérdida pero éste debe estar bien estructurado y equilibrado. Ponerse a restringir y eliminar sin sentido solo puede traer problemas.

Uno de los problemas es que puede déficits nutricionales o patologías graves como una anemia

María Merino, dietista-nutricionista

El primero de ellos es que el hecho de comer menos veces o menos cantidad puede crear ansiedad y hacer que estemos todo el día picoteando y recurriendo a comida superflua de fácil acceso. Y si va más allá, provocar atracones, que a la larga te lleven a desarrollar trastorno por atracón.

Y el segundo es que es posible que esa restricción no se haga adecuadamente y genere un desequilibrio nutricional, creando déficits nutricionales o patologías más graves como por ejemplo una anemia.

Error 3: Tomar productos light y barritas sustitutivas

"Nunca debemos fiarnos de un producto light, zero, 0%, sin... ya que el hecho de que exista la versión modificada es indicativo de que eso no es sano", afirma Merino. Claro que, por ejemplo, "un refresco light no aporta energía y azúcar pero eso no lo convierte en saludable ni mucho menos en recomendado. ¿O alguna vez has visto una manzana light?", añade.

Según la legislación, el que un producto se etiquete como light, "hace referencia a una reducción de al menos un 35 % de uno de los ingredientes en comparación a la versión original, tan solo eso", explica la experta. Es decir que aunque hayan reducido alguno de sus ingredientes, no quiere decir que el producto sea sano.

Por qué no debemos caer en este error

No debemos tomar ni mucho menos abusar de estos productos porque "nos va a hacer a aumentar el consumo de productos de baja calidad nutricional como embutidos bajos en grasa y superfluos como refrescos sin azúcar o bollería sin aceite de palma/azúcar", explica Merino.

Los productos light suelen reducir al 30% uno de sus ingredientes, pero eso no hace que el producto en sí sea saludable

"Estos productos reducen uno de sus nutrientes, que normalmente no es saludable, por ejemplo, el exceso de calorías, las grasas insanas, el azúcar o la sal. Y el problema está en que sólo se fijan en un ingrediente sin tener en cuenta el conjunto del producto. Por lo tanto, basar nuestra alimentación en este tipo de productos suele ser conllevar una alimentación muy insana". Hay que destacar también que los edulcorantes suelen ser ingrediente principal en los productos light -añade Merino- y ello tiene varias consecuencias para la salud: aumenta el umbral de dulzor de nuestro paladar, nos genera mayor apetencia por productos ultrapalatables, y lo peor de todo, altera nuestra microbiota.

En cuanto a las barritas sustitutivas de comida, es importante observar los ingredientes: el primer ingrediente es azúcar o algún poli alcohol. Por lo que, tomando este tipo de barritas "estamos desplazando el consumo de materias primas, alimentos sanos, como vegetales legumbres, proteínas etc, por una barrita cuyo primer (y por lo tanto principal) ingrediente es el azúcar", finaliza esta experta.