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ÁVILA

Las visitas guiadas en Ávila, la capital más alta de España, son todo un espectáculo teatral

Las visitas guiadas al centro histórico de Ávila y su muralla son ahora teatralizadas.

Visitas teatralizadas a Ávila

Imagen cortesía de ÁvilaTurismo Visitas teatralizadas a Ávila

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Ávila es, desde el año 1985, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y por eso, aunque no solo por eso, es una de las ciudades españolas que hay que visitar al menos una vez en la vida. Cuando pensamos en Ávila no solemos pensar mucho más allá de su famosa muralla medieval del S.XII y, a lo sumo, de las no menos famosas Yemas de Santa Teresa y es que, en efecto, Ávila es una ciudad rica en historia, arquitectura, leyendas y sabores, mucho más rica de lo que imaginas.

Para descubrir ese rico patrimonio nada como las visitas guiadas y teatralizadas a la ciudad, hay varias para que elijas el recorrido que prefieras descubrir o para que organices tu agenda y puedas recorrerlas todas: Ávila de leyenda, que te llevará a la Basílica de San Vicente y la Plaza del Mercado Grande; o Ávila Isabelina, que te permitirá conocer el Monasterio de Santa Ana y el Real Monasterio de Santo Tomás; podrás recorrer Ávila buscando sus edificios más notables, siguiendo los pasos de los abulenses más ilustres o buscando los lugares que fueron testigos de importantes acontecimientos históricos. Y también podrás disfrutar de visitas nocturnas que se nos antojan especialmente disfrutables en estos cálidos días de agosto.

Visitas teatralizadas a Ávila
Visitas teatralizadas a Ávila | Imagen cortesía de ÁvilaTurismo

Es verdad que para comerse Ávila el mes de agosto no es el más indicado porque los platos más típicos de la ciudad son los guisos contundentes que nos reconfortan en el frío y nevado invierno abulense pero que en verano resulta demasiado potentes, ahora bien, hay platos que son tan disfrutables en verano como en invierno: ¿cómo renunciar a la rica carne avileña? ¿y al tostón de Arévalo? otra cosa es el cocido moragueño aunque siempre puedes optar por hacerte con unas judías del El Barco de Ávila y esperar a que llegue el otoño para prepararlas tu mismo en casa en recuerdo de una bonita visita a Ávila. ¿Postre? La pregunta sobra... sin duda Yemas de Santa Teresa.

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