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El pueblo de 249 habitantes de Lleida que vuelve a la Edad Media el 8 y 9 de agosto
Guimerà celebra la 31ª edición de su Fira Medieval con acceso libre, una veintena de oficios en vivo, lizas de caballeros y un casco antiguo declarado Bien Cultural de Interés Nacional.

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Agosto llena el calendario de ferias medievales por toda España, pero siempre hay alguna que se sale del guion. Esta se celebra en un pueblo de 249 habitantes encaramado a 555 metros de altitud, en el valle del río Corb, al sur de la comarca del Urgell, donde las casas se amontonan unas sobre otras hasta rozar la torre de un castillo.
Se llama Guimerà y este sábado 8 y domingo 9 de agosto se quita el siglo XXI de encima para celebrar la 31ª edición de su Fira Medieval.
El 18 de julio de 1294, el rey Jaime II concedió a la antigua villa de Guimerà el derecho a celebrar mercado semanal, y de ahí arrancó todo: los barones del pueblo convirtieron aquella cita en un punto de encuentro, de intercambio de mercancías y de firma de contratos.
700 años después de aquella concesión, en 1994, el pueblo decidió recuperar la tradición en forma de feria medieval. Hoy es una de las citas grandes del verano en las Terres de Lleida.
La Feria
Repiten este año con más de 120 puestos de artesanía y producto repartidos por unas calles empinadas y laberínticas que no parecen pensadas para esto, y en las que precisamente por eso funciona tan bien. Junto a ellos, habrá una veintena de oficios medievales mostrados en directo: forjadores, vidrieros, picapedreros, cesteros, artesanos del esparto, boteros, ceramistas y trabajos sobre pergamino. No es una exhibición pasiva, se puede comprar lo que se elabora delante de ti.
Los grandes reclamos de este año son las luchas medievales y las lizas de caballeros, el campamento de vida medieval (montado por la Asociación Cultural Templers de Puig-reig en la plaza del Molí) y las charlas divulgativas sobre el vestuario y el armamento de la época. Si viajas con niños, hay talleres, juegos de madera gigantes y espectáculos infantiles repartidos por el pueblo.
- El sábado: arranca con el pasacalles de los Geganters i Grallers de Guimerà y el pregón inaugural en la plaza Mayor.
- El domingo: música folk y celta en pasacalles y concierto, sesión de danzas, talleres de pintura sobre madera y un escape room teatralizado ambientado junto al cauce del río.
Por último, llega la representación de La petita gran història de Guimerà, un montaje que se desarrolla en la propia ribera del Corb y convierte el paisaje en escenografía. El domingo por la noche, castillo de fuegos artificiales sobre el río y concierto de clausura en la zona de aparcamiento, con grupo de versiones y DJ.
Aunque no hubiera feria, Guimerà merecería el viaje. Fue declarado conjunto histórico-artístico el 20 de junio de 1975 y está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional (BCIN): murallas, portales, casas puente, arcadas, pasadizos y escaleras de piedra que trepan hacia la iglesia y el castillo.
De la fortaleza, mencionada por primera vez en 1038, sobrevive una torre de vigilancia del siglo XI de unos 20 metros partida verticalmente. Domina el valle y se ve desde lejos: es la silueta del pueblo. Por cierto, aquí lo llaman el nou de copes, porque desde el río las casas parecen amontonadas como naipes.
Cómo llegar
El acceso a la feria es libre. Podéis consultar el programa completo, los horarios definitivos y las reservas de visitas guiadas en la web oficial de la feria. Llegar tiene truco: no hay transporte público regular, así que el coche es imprescindible. Desde Tàrrega son 14,5 kilómetros, unos 15 minutos; desde Lleida capital, 62,5 kilómetros y algo menos de una hora. Si vienes por la A-2, la salida es Tàrrega, y desde ahí carreteras comarcales hasta el valle del Corb.
Dos días, siete siglos de por medio y un pueblo entero convertido en escenario. Guimerà lleva 31 ediciones sin fallar, y este agosto tampoco va a hacerlo.
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