PORTUGAL

Así es el Monasterio de Santa Cruz de Coímbra, uno de los grandes tesoros históricos de Portugal

Viajamos hasta Coímbra, en Portugal, para conocer la sorprendente historia que esconde el Monasterio de Santa Cruz.

Claustro del Silencio. Monasterio de Santa Cruz, en Coimbra

Claustro del Silencio. Monasterio de Santa Cruz, en Coimbra Imagen de José Luis Filpo Cabana, licencia: CC BY 3.0, via Wikimedia Commons

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Es el momento más que perfecto para poner rumbo a Portugal, concretamente hasta Coímbra. Allí nos topamos con un gran número de monumentos y construcciones verdaderamente sorprendentes, a la par que espectaculares. Un claro ejemplo lo encontramos, precisamente, en el Monasterio de Santa Cruz.

Fue fundado por los Canónigos regulares de la Santa Cruz el 28 de junio de 1131 y su creación fue promocionada por los monarcas Alfonso I y Sancho I, cuyos restos guarda este monasterio. Es importante tener en cuenta que estamos ante uno de los principales monumentos históricos y artísticos de Portugal, entre otras tantas cuestiones, por la impresionante calidad de las intervenciones artísticas en el monasterio, sobre todo en el periodo manuelino.

Monasterio de Santa Cruz de Coímbra, a través de su historia

Para comenzar, debemos tener en cuenta que fue fundado en 1131 por unos cuantos religiosos, entre los que se encontraban el Arcediano don Telo, don João Peculiar y San Teotónio, considerado el primer prior del monasterio y el primer santo portugués. Fueron ellos quienes adoptaron la regla de los canónigos regulares de San Agustín.

Es importante destacar que la institución recibió muchísimos privilegios papales, así como donaciones de los primeros reyes de Portugal. Por lo tanto, no tardó en convertirse en la casa monástica más importante del reino. En cuanto al edificio original del monasterio y la iglesia de Santa Cruz fueron erigidos entre los años 1132 y 1223, siendo obra del Maestro Roberto, artista del estilo románico.

Monasterio de Santa Cruz, Coimbra
Monasterio de Santa Cruz, Coimbra | Imagen de Diego Delso, licencia: CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Hay que tener en cuenta que su escuela fue una de las mejores instituciones educativas del Portugal medieval, especialmente notable por su gran biblioteca, que es la actual Biblioteca Pública Municipal de Oporto, así como por su “scriptorium”. En la época de don Afonso Henriques, este “scriptorium” contribuyó a la consolidación del poder real. Todavía en la Edad Media, el estudiante más famoso de Santa Cruz fue Fernando Martins de Bulhões, el que sería San António de Lisboa o San Antonio de Padua.

Cabe destacar que, en 1220, los religiosos presenciaron la llegada de los restos de cinco frailes franciscanos martirizados en Marruecos, conocidos como los Mártires de Marrakech, que optaron por hacerse misioneros, abandonando Portugal. No fue hasta 1507 cuando el rey Manuel I de Portugal ordenó una extensa renovación, reconstrucción y redecoración del monasterio y su iglesia.

En ese momento, los restos de don Afonso Henriques y don Sancho I fueron trasladados desde sus sarcófagos originales a sus nuevas tumbas, perfectamente decoradas en estilo manuelino. Entre los años 1530 y 1577 se llevó a cabo un taller de tipografía en el claustro. Es posible que el reconocido poeta Luís de Camões estudiase en Santa Cruz, puesto que un pariente suyo, don Bento de Camões, fue prior de este monasterio.

Monasterio de Santa Cruz, Coimbra
Monasterio de Santa Cruz, Coimbra | Imagen de Diego Delso, licencia: CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

En el siglo XIX se decidió colocar un imponente arco triunfal de estilo barroquizante, y situarlo justo delante de la portada gótica de la iglesia. No podemos dejar de mencionar que el Papa Inocencio II, mediante la bula Desiderium quod del 26 de mayo de 1135, dispuso que el monasterio estuviera exento de la jurisdicción de la diócesis de Coímbra y bajo su sujeción, por lo que surgió la circunscripción eclesiástica posteriormente llamada exento de Santa Cruz de Coímbra.

Es importante destacar que, en el año 1153, el Papa Anastasio IV no dudó un solo segundo en conceder a los priores de Santa Cruz que pudieran usar insignias episcopales. No fue hasta 1834 cuando se produjo la extinción del monasterio, así como de su privilegio de abadía nullius por acción del gobierno portugués.

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