ROMA

Obelisco Vaticano: su curiosa leyenda y la reliquia que esconde

Viajamos a la Ciudad del Vaticano para conocer todos los detalles sobre el Obelisco que podemos encontrar en su imponente Plaza de San Pedro.

Publicidad

Es el momento más que perfecto para poner rumbo a la Ciudad del Vaticano, donde encontramos un gran número de construcciones y monumentos que no dejan indiferente a nadie. Un claro ejemplo es el Obelisco Vaticano. También conocido como Obelisco de San Pedro, es uno de los trece obeliscos antiguos de Roma y podemos encontrarlo en la impresionante Plaza de San Pedro.

Realizado en granito rojo, cuenta con una altura de más de 25 metros y, con el basamento y la cruz, alcanza casi los 40 metros. En él, podemos encontrar la siguiente inscripción en latín, “ECCE CRUX DOMINI - FVGITE - PARTES ADVERSAE - VICIT LEO DE TRIBV IVDA” que, en castellano, es algo así como: “Esta es la cruz del Señor. Huid, adversarios. Triunfa el león de la tribu de Judá”.

El Obelisco Vaticano, a través de su historia

Debemos tener en cuenta que su origen es egipcio. Aunque carente de jeroglíficos, según Plinio, proviene de la ciudad de Heliópolis. En un primer momento, fue colocado en el Forum Iulii de Alejandría y, en el año 40, fue llevado por Calígula a Roma y posteriormente colocado en la spina del Circo de Nerón.

Es importante destacar que permaneció en esta posición incluso después de que el circo cayera en desuso y su superficie acabase siendo utilizada por la necrópolis vaticana. Siglos después, fue descubierto junto a la antigua Basílica de San Pedro, al lado de la iglesia Santa María della Febbre. Hay que mencionar que se trata del único obelisco antiguo de Roma que jamás se ha caído.

En verano de 1586, el Obelisco fue trasladado e izado por orden del Papa Sixto V, bajo la dirección del arquitecto Domenico Fontana. Esto hizo posible que se convirtiese en el primer obelisco izado en la época moderna. De hecho, en las operaciones de elevación que se realizaron a mediados de septiembre de 1586, se produjo el famoso grito de Benedetto Bresca, un marinero: “¡Agua a las cuerdas!”, exclamó, con la intención de evitar que se rompiesen las cuerdas que estaban a punto de ceder por el peso del enorme obelisco. Desde septiembre de 1856, se encuentra en la Plaza de San Pedro.

Obelisco del Vaticano
Obelisco del Vaticano | Imagen de MaryG90, licencia: CC BY-SA 3.0, via Wikimedia Commons

Como consecuencia de este traslado, el globo colocado en la cima del Obelisco fue trasladado a los Museos Capitolinos, a la primera sala del Palacio de los Conservadores. No podemos dejar de hablar de la leyenda que existe en torno a este elemento, puesto que se dice que este globo contenía las cenizas de San Pedro o de Julio César.

Es importante tener en cuenta que la concesión de una indulgencia perpetua de diez años a quien, frente al Obelisco, venerase la Cruz de Cristo recitando un padrenuestro y un avemaría, hizo que muchos supusieran que el Papa Sixto V había colocado un trozo de la Vera Cruz en la gran cruz de bronce ubicada sobre el obelisco.

A pesar de todo, durante la restauración de este elemento, no se encontró reliquia alguna. A mediados de abril de 1740, se decidió colocar en ese mismo lugar una reliquia de la Vera Cruz dentro de un relicario que procedía de la Basílica de San Pedro. Un detalle verdaderamente sorprendente y que, desde luego, no pasa desapercibido para todo aquel que visita este lugar.

Viajestic» Destinos

Publicidad