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¿Protector solar para ir en avión? Por qué deberías usarlo

Pasaporte, billetes, maleta de mano y... ¿protector solar? Aunque parezca innecesario dentro de avión la ciencia advierte que volar en el asiento de ventanilla nos expone a una radiación mucho más agresiva que en tierra.

Avión en el aire sobre una ciudad

Avión en el aire sobre una ciudadiStock

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Volar a 30.000 pies de altura nos sitúa mucho más cerca de la radiación ultravioleta y aunque las ventanillas bloquean parte de los rayos, el riesgo de daño celular y envejecimiento prematuro viaja con nosotros en la cabina.

Es uno de esos gestos que nunca nos paramos a pensar ni hacer mientras estamos en la puerta de embarque: aplicarnos protector solar. Sin embargo, si eres de los que prefiere el asiento de ventanilla o tienes la piel clara y propensa a quemarse, este hábito debería ser tan obligatorio como ponerse el cinturón de seguridad.

Un estudio de 2019 (referenciado habitualmente por expertos en seguridad aérea y divulgadores como @girlsvglobe) arrojó una conclusión preocupante: los pilotos y la tripulación de cabina tienen aproximadamente el doble de probabilidades de desarrollar melanoma u otros tipos de cáncer de piel en comparación con la población general.

La razón es sencilla: a mayor altitud, la atmósfera es más delgada y filtra menos radiación. Por cada 1.000 metros de ascenso, la intensidad de los rayos UV aumenta de forma considerable, dejando a quienes trabajan —o viajan— en las alturas mucho más expuestos.

Por qué no te quemas, pero sí te dañas

El gran peligro de volar reside en que el daño es silencioso. Muchos pasajeros confían en que el cristal de la aeronave actúa como escudo, pero la protección es parcial:

Rayos UVB: Las ventanillas (fabricadas con policarbonato o vidrios multicapa) bloquean casi el 100% de estos rayos, que son los que provocan el enrojecimiento y las quemaduras inmediatas.

Rayos UVA: Aquí está el problema. Estos rayos atraviesan el cristal en un porcentaje que puede llegar al 50%. Son los responsables de penetrar en las capas más profundas de la dermis, causando arrugas, manchas y dañando directamente el ADN celular.

En definitiva: no aterrizarás con la cara roja ni sentirás dolor, pero el daño acumulativo y el envejecimiento prematuro se habrán producido sin que te des cuenta.

Tres consejos clave para tu próximo vuelo

Para los viajeros frecuentes o quienes se enfrenten a un vuelo de larga distancia durante el día, los expertos sugieren seguir estos pasos básicos:

SPF 30 o superior: No basta con cualquier crema; debe ser un protector de "amplio espectro" aplicado antes del embarque.

Foco en rostro y manos: Son las zonas más expuestas si vas leyendo, trabajando con el portátil o simplemente apoyado en el reposabrazos junto a la luz.

Cerrar la persiana: Si no vas a disfrutar de las vistas, bajar la persiana es la única protección física total y efectiva contra la radiación.

Viajestic» Curioso

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