Allá por 2017 Apple se marcaba uno de sus grandes puntos a favor con el lanzamiento del iPhone X con Face ID. Era el primer gran cambio estético de los iPhone en muchos años, porque los de Cupertino buscaban ofrecer un móvil todo pantalla, para lo que tuvieron que prescindir del Touch ID, el lector de huellas tradicional de los iPhone. Con el Face ID Apple presentaba uno de los sistemas de identificación biométrica más seguros, aunque como ocurre con la mayoría de estos, no son infalibles.

Así han conseguido engañar al iPhone X

Hay muchos sistemas de identificación facial en el mercado. De hecho desde mucho antes de que Apple lanzara el suyo los móviles Android más modestos podían ofrecer un desbloqueo facial, aunque si seguridad era bastante cuestionable. Bastaba mostrar una foto del propietario para desbloquear el móvil. Lo que hacía diferente al Face ID era el escaneo en 3D del rostro del propietario. Al hacer un escáner de la cara, se registran también todos los detalles en tres dimensiones del rostro, por lo que no vale poner una foto delante, porque no hay profundidad alguna en el modelo.

 

Por tanto, la única manera de "hackear" el Face ID del iPhone X es creando una réplica de esa persona que pueda pasar por la verdadera. Claro, para ello no basta con una foto, sino que como nos han demostrado en China, es necesaria una reproducción 3D ultra realista para poder engañar al Face ID. Como podéis ver en el vídeo del tuit adjunto, el modelo que ha sido recreado en 3D es como una gota de agua respecto de la persona que ha sido simulada. Y lo más importante, las medidas y proporciones tridimensionales de este modelo artificial son las mismas que las de la propietaria del iPhone X. Por tanto, sí existe una forma de engañar al Face ID, pero evidentemente no está al alcance de cualquiera. Estamos hablando de la reproducción del rostro de una persona realizada con los estándares que utilizarían en una producción cinematográfica, por lo que lógicamente es algo al alcance de muy pocas personas. Esto lo que viene a demostrar es que al Face ID se le puede engañar, lógicamente, porque al estar basado en un escáner 3D facial, al dar con otra cara de las mismas proporciones automáticamente da por buena a la persona.

Lógicamente, para no ser engañado el iPhone, Apple debería ir más allá y añadir un nuevo sensor para que fuera capaz de reconocer los materiales de la textura que recubre al rostro y saber si es piel humana, incluso un sensor de temperatura corporal que demostrara que es un ser vivo con una temperatura normal. Pero en la práctica no es necesario, porque salvo casos muy puntuales, que todavía no se han dado, es difícil que alguien cree un modelo en 3D tan realista como esta para poder hackear un iPhone X o XS. Ayer precisamente os contábamos que Apple estaba trabajando en un iPhone sin Face ID, pero sí con un lector de huellas integrado en la pantalla, que eso sí, solo llegaría a China.