SALUD MENTAL

Trastorno bipolar: qué es la enfermedad que marcó la vida de Robert Carradine, el actor de Lizzie McGuire

Quienes lo padecen pueden alternar periodos de depresión profunda con fases de ánimo elevado o irritable.

Robert Carradine

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La muerte del actor estadounidense Robert Carradine, conocido por su participación en la serie juvenil Lizzie McGuire, ha vuelto a poner el foco en el trastorno bipolar y sus consecuencias. Carradine ha fallecido este 23 de febrero a los 71 años, según informó su familia a la prensa, tras una larga lucha contra este problema de salud mental que le acompañó durante años.

Tal y como ha confirmado la familia de Robert a Deadline, "en un mundo que puede parecer tan oscuro, Bobby siempre fue un faro de luz para todos los que lo rodeaban. Estamos desconsolados por la pérdida de esta hermosa alma y queremos reconocer la valiente lucha de Bobby durante casi dos décadas contra el trastorno bipolar. Esperamos que su experiencia pueda arrojar luz y animar a abordar el estigma asociado a las enfermedades mentales. En este momento, solicitamos privacidad para lamentar esta insondable pérdida. Agradecemos su comprensión y compasión".

El trastorno bipolar es una enfermedad mental que provoca cambios marcados en el estado de ánimo, la energía y la actividad de una persona. Tal como explica la Mayo Clinic, quienes lo padecen pueden alternar periodos de depresión profunda (con tristeza intensa, falta de motivación o cansancio extremo) con fases de ánimo elevado o irritable, en las que pueden sentirse con mucha energía, dormir poco o actuar de forma impulsiva. No se trata de simples altibajos emocionales, sino de episodios que pueden afectar seriamente a la vida diaria.

Tipos, causas y síntomas

Existen varios tipos principales de trastorno bipolar. El bipolar tipo I incluye al menos un episodio maníaco que puede llegar a ser grave, mientras que el bipolar tipo II combina episodios depresivos con hipomanía, una forma más leve de manía. También existe la ciclotimia, con síntomas similares pero menos intensos y más persistentes.

La causa exacta no se conoce, pero los especialistas creen que intervienen varios factores a la vez. La genética puede influir, ya que tener familiares con el trastorno aumenta el riesgo, y también se han observado diferencias en el funcionamiento del cerebro. A ello se suman factores externos como situaciones de estrés intenso, experiencias traumáticas o el consumo de sustancias, que pueden desencadenar los primeros episodios.

Entre los síntomas más habituales están la tristeza profunda, la pérdida de interés, el cansancio extremo o la dificultad para concentrarse durante las fases depresivas. En las fases de ánimo elevado pueden aparecer energía excesiva, menor necesidad de dormir, impulsividad o una confianza exagerada. Sin tratamiento, el trastorno puede provocar problemas personales, sociales y de salud, aunque con medicación, terapia psicológica y seguimiento médico muchas personas logran controlar los síntomas y llevar una vida estable.

El trastorno bipolar no provoca la muerte de forma directa como una enfermedad física, pero sí puede aumentar el riesgo de situaciones graves. En las fases depresivas intensas pueden aparecer desesperanza y pensamientos muy negativos, mientras que en los periodos de euforia o impulsividad pueden darse conductas arriesgadas o problemas con sustancias que perjudiquen la salud. Por ello, los especialistas subrayan la importancia del diagnóstico temprano y del tratamiento continuado, que suele combinar medicación, terapia psicológica y seguimiento profesional.

El caso Robert Carradine vuelve a recordar la importancia de hablar abiertamente sobre la salud mental y de buscar ayuda cuando aparecen los primeros síntomas. Con apoyo adecuado, muchas personas con trastorno bipolar logran estabilizar su estado de ánimo y llevar una vida plena.

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