SEGÚN UN ESTUDIO

Sorpresa científica: el smartphone no afecta tanto al sueño como creíamos

Aunque los científicos aclaran que aún falta más investigación, los resultados apuntan a que el problema no sería el móvil en sí, sino cómo lo usamos.

En la cama con el móvil

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Seguro que más de una vez te han dicho que mirar el móvil antes de dormir es lo peor que puedes hacer. Que la luz azul, que el insomnio, que la mente se altera… Pero, ¿y si todo eso no fuera tan grave como creíamos? Un estudio reciente publicado en Sleep Health viene a romper uno de los mitos más repetidos sobre el descanso.

Investigadores de la Universidad Metropolitana de Toronto analizaron a más de mil adultos canadienses y descubrieron algo sorprendente: quienes usaban pantallas antes de dormir no necesariamente dormían peor. De hecho, los que las usaban con cierta regularidad mostraron mejores horarios de sueño y se sentían más alerta durante el día que quienes las usaban de forma intermitente.

Aunque los científicos aclaran que aún falta más investigación, los resultados apuntan a que el problema no sería el móvil en sí, sino cómo lo usamos. No es lo mismo pasar la última media hora en una app relajante que quedarte discutiendo en redes o viendo vídeos intensos.

La conclusión es sencilla: prueba lo que te funcione. Si una semana sin móvil antes de dormir no mejora tu descanso, quizás tu insomnio tenga más que ver con lo que sueñas que con lo que miras.

En este sentido, el trabajo publicado en Sleep Health refuerza una idea que cada vez gana más peso entre los especialistas: los hábitos asociados al sueño son complejos y dependen de múltiples factores, desde la rutina diaria hasta el nivel de estrés o la regularidad de los horarios. El uso de pantallas podría ser solo una pieza más del puzle, y no necesariamente la más determinante, especialmente si su contenido favorece la relajación o forma parte de una rutina estable antes de acostarse.

Además, el análisis de la Universidad Metropolitana de Toronto abre la puerta a replantear ciertos consejos generalistas sobre higiene del sueño. En lugar de prohibiciones absolutas, los expertos empiezan a apostar por recomendaciones más personalizadas, centradas en observar cómo responde cada persona a sus propios hábitos nocturnos. Esto sugiere que escuchar al propio cuerpo y mantener constancia en las rutinas podría ser, a largo plazo, más eficaz que demonizar el móvil sin matices.

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