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¿Por qué nos dan espasmos al dormir? La explicación científica a las sacudidas antes de quedarse dormido
Estas contracciones musculares involuntarias, conocidas como sacudidas hipnagógicas, son muy frecuentes y, en la mayoría de los casos, completamente normales.

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Estás a punto de quedarte dormido cuando, de repente, notas una fuerte sacudida en una pierna, un brazo o incluso en todo el cuerpo. En ocasiones, esa sensación va acompañada de la impresión de que te caes al vacío, lo que hace que te despiertes sobresaltado. Aunque puede resultar desconcertante, este fenómeno tiene una explicación científica y, por lo general, no es motivo de preocupación.
Estas sacudidas reciben el nombre de espasmos hipnagógicos o mioclonías del inicio del sueño. Se trata de contracciones musculares involuntarias que aparecen durante la transición entre la vigilia y el sueño, justo cuando el cerebro comienza a desconectar y el cuerpo entra en un estado de relajación progresiva. Se estima que la mayoría de las personas las experimentará alguna vez a lo largo de su vida.
Los científicos todavía no conocen con exactitud por qué se producen, aunque la teoría más aceptada sostiene que, al relajarse de forma rápida la musculatura, el cerebro interpreta erróneamente ese cambio y envía un impulso nervioso que provoca la contracción. Otra hipótesis apunta a que el cerebro podría confundir esa relajación con una sensación de pérdida de equilibrio, desencadenando un reflejo para "recuperar" el control del cuerpo, aunque esta explicación aún no ha podido demostrarse por completo.
Su aparición también puede verse favorecida por determinados factores. Dormir pocas horas, atravesar periodos de estrés o ansiedad, consumir cafeína en exceso o realizar ejercicio intenso poco antes de acostarse aumenta la probabilidad de sufrir estas sacudidas. Por eso, hay personas que las experimentan solo de forma ocasional, mientras que otras las notan con más frecuencia durante épocas de mayor cansancio.
En la inmensa mayoría de los casos, los espasmos hipnagógicos son completamente benignos y no requieren tratamiento. Sin embargo, si aparecen repetidamente cada noche, interfieren de forma importante con el descanso o se acompañan de otros síntomas neurológicos, conviene consultar con un especialista para descartar que exista otro trastorno del sueño.
Aunque no siempre pueden evitarse, mantener unos horarios regulares de descanso, reducir el consumo de estimulantes durante la tarde y la noche y favorecer una rutina relajante antes de acostarse puede ayudar a que estas sacudidas aparezcan con menos frecuencia.
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