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DEMASIADA CARNE

¿Por qué comer menos carne puede prevenir futuras pandemias?

¿Se trata de pasarse a una dieta vegana o de algo más?

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Hasta la fecha hay más de 200 virus zoonóticos (capaces de pasar de animales a humanos) conocidos según la Organización Mundial de la Salud. El problema es que hay cerca de un millón desconocidos. Y siempre es más económico y “saludable” prevenir una pandemia que enfrentarse a ella. Y para actuar en prevención hay que saber cuáles son las fuentes más probables de que un virus pase de animales a humanos y provoque un caos global.

La pandemia de COVID-19 ha alterado la vida diaria de millones de personas en todo el mundo. Un área particularmente afectada es nuestra dieta, con interrupciones en la cadena de suministro de alimentos. Y esto lleva a una pregunta: ¿cuál es el impacto de la pandemia en los patrones de consumo de carne a más largo plazo? Son numerosos los estudios científicos que vinculan el consumo excesivo de carne, en particular de carne roja, con resultados ambientales y de salud negativos. Y también el consumo de carne con la llegada de estos brotes. ¿Quiere esto decir que comer menos carne puede prevenir futuras pandemias? Sí…y no. La parte afirmativa tiene que ver con que reducir la venta de carne podría ayudar a prevenir pandemias, pero esto no significa que por comer menos carne evitemos los futuros brotes. La clave está en el inicio del mercado de consumo.

En un estudio publicado en Biological Reviews, científicos de la Universidad de Cambridge señalan que, si bien no se puede eliminar el riesgo de otra pandemia, los cambios sistémicos en la forma en que interactuamos con los animales podría minimizar sustancialmente esta probabilidad. Y no se trata solo de pangolines o murciélagos. Es cierto que el consumo de animales silvestres exóticos es una pieza del rompecabezas, el estudio encontró que otros factores clave de riesgo de una pandemia incluyen la agricultura y el ganado y la invasión humana de los hábitats de vida silvestre.

Para afirmar esto, los científicos de Cambridge trabajaron en conjunto con expertos que publicaron un estudio independiente, en Current Biology, que comparó la asociación de los 226 virus que causan enfermedades en humanos (o enfermedades zoonóticas) en más de 800 especies de mamíferos. Los resultados mostraron que un 75% de los mamíferos exóticos utilizados en el comercio de vida silvestre, llevan virus zoonóticos. Esta proporción desciende a un 63% en los mamíferos salvajes no comercializados, mientras que la mitad de los mamíferos domesticados llevan virus zoonóticos.

En conjunto, los autores de ambos estudios proponen diferentes medidas que actúen en la prevención de futuras pandemias. Para Shivaprakash Nagaraju, autor principal del segundo estudio, debido a que la vida silvestre comercializada parece tener la mayor carga patógena, es la que debe ser priorizada en los esfuerzos para prevenir la próxima enfermedad infecciosa. Para ello hay que evitar invadir su ambiente, proteger sus recursos alimentarios y reducir su contacto con especies domésticas.

En cuanto a las especies domésticas, aquellas vinculadas al consumo de carne por parte de humanos, los científicos aconsejan reducir la existencia de granjas masivas, mejorar las condiciones de las granjas y la de sus operarios, al igual que la de estos en los mataderos. Aumentar las medidas de bioseguridad y vigilancia.

Para Nagaraju no se trata solo de animales exóticos o de reducir el consumo de carne. Es todo un equilibrio. “En última instancia, lo que es muy importante aquí es que la mentalidad del consumidor debe cambiar, porque los consumidores son los que crearon esta demanda. A menos que cambiemos nuestro estilo de vida, esta es una historia sin fin".

Su postura coincide con la de un estudio liderado por expertos de la Universidad de Kent en el que señalan que la escala de producción y las condiciones de hacinamiento en las granjas industriales facilitan la migración y propagación de virus. Además, la práctica común de administrar antibióticos a los animales de granja promueve la resistencia a los antimicrobianos y amenaza la salud pública.

“A medida que la población mundial crece – explica Kristof Dhont, líder del estudio –, es probable que crezca nuestra dependencia de la carne, lo que hace que sea cada vez más urgente enfrentar el papel perjudicial de la ganadería intensiva y tomar medidas para cambiar el rumbo. Sin lugar a dudas, la humanidad debe estar mejor preparada para hacer frente a los brotes de enfermedades infecciosas, a lo que nos estamos acercando. Sin embargo, es fundamental identificar y erradicar las causas de las enfermedades infecciosas”.

De este modo no se trata de comer menos carne o ser completamente veganos sino de cómo trabaja la industria para satisfacer la demanda. Una que aumentará entre un 60 y un 140% en 2050 según la FAO, y si no lo solucionamos ahora, el patrón se repetirá.

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