DIFERENCIAS Y SIMILITUDES

Hantavirus y COVID-19: en qué se parecen y por qué el brote del crucero recuerda al inicio de la pandemia

Aunque ambos virus comparten ciertos puntos en común, los expertos insisten en que existen diferencias importantes.

Imagen microscópica del hantavirus

Publicidad

El brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ha hecho que, sin querer, lo comparemos con la pandemia de la COVID-19. Un barco con pasajeros confinados en sus camarotes, varios fallecidos, vigilancia de la OMS... han hecho que muchas personas se acuerden del Diamond Princess, el crucero en el que hubo un brote de coronavirus a principios de 2020 en el que los pasajeros se vieron obligados a cumplir una cuarentena a bordo.

Por el momento, el brote ha afectado a varios pasajeros y miembros de la tripulación, con fallecidos confirmados y un paciente en estado crítico. La Organización Mundial de la Salud ha confirmado además que se trata de la cepa de los Andes, la variante más peligrosa del hantavirus y la única con capacidad demostrada de transmitirse entre personas en determinadas circunstancias.

Sin embargo, aunque ambos virus comparten ciertos puntos en común, los expertos insisten en que existen diferencias importantes entre el hantavirus y el coronavirus. Los dos son virus zoonóticos, es decir, proceden originalmente de animales y pueden provocar síntomas respiratorios, pero su comportamiento es muy distinto.

Evacuación de tres pacientes sospechosos de casos de hantavirus
Evacuación de tres pacientes sospechosos de casos de hantavirus | EFE

El hantavirus suele comenzar con signos parecidos a una gripe: fiebre, fatiga, dolores musculares, dolor de cabeza o problemas gastrointestinales. En los casos más graves puede derivar en un síndrome pulmonar severo con dificultad respiratoria. Su periodo de incubación es más largo y puede extenderse durante semanas. En cambio, la COVID-19 puede incluir síntomas como tos seca, pérdida del gusto u olfato, congestión o cansancio extremo, y además tiene una capacidad de transmisión mucho más alta.

La gran diferencia está precisamente en el contagio. El coronavirus se transmite fácilmente entre personas a través de partículas respiratorias expulsadas al hablar, respirar o toser. El hantavirus, en cambio, suele propagarse por contacto con orina, saliva o excrementos de roedores infectados. Aunque la cepa andina puede pasar entre humanos, los científicos recalcan que requiere contactos estrechos y prolongados, por lo que no se comporta como un virus de transmisión masiva.

También existen diferencias importantes en la prevención y el tratamiento. Mientras que para la COVID-19 se desarrollaron vacunas y antivirales específicos, actualmente no existe una vacuna aprobada contra el hantavirus ni un tratamiento concreto para combatirlo. La principal recomendación sigue siendo evitar la exposición a zonas donde pueda haber roedores infectados.

Los expertos descartan un escenario similar al de la pandemia y por el momento no hay nada de que preocuparse.

TecnoXplora» CienciaXplora

Publicidad