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Una de cada tres personas cree que presenciará el fin del mundo, según un estudio
La investigación señala que las creencias apocalípticas están más extendidas de lo que se pensaba y pueden influir en cómo la población percibe amenazas globales como el cambio climático o las pandemias.

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La idea de que el mundo podría llegar a su fin durante la propia vida es más común de lo que se pensaba. Un estudio realizado con más de 3.400 personas en Estados Unidos y Canadá concluye que una de cada tres cree que el fin del mundo ocurrirá mientras aún esté viva.
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Personality and Social Psychology, revela que las creencias apocalípticas ya no se limitan a grupos marginales y pueden influir en la forma en que las personas interpretan los grandes riesgos que afronta la humanidad.
"El pensamiento sobre el fin del mundo es sorprendentemente común", explica el autor principal del estudio, el investigador Matthew Billet. Según el científico, estas creencias influyen de manera significativa en cómo las personas reaccionan ante amenazas como el cambio climático, las pandemias, los conflictos nucleares o el desarrollo de nuevas tecnologías.
Los investigadores también identificaron diferentes formas en las que la población interpreta el posible final de la humanidad. Algunas personas creen que será provocado por los propios humanos, mientras que otras lo atribuyen a fuerzas divinas o sobrenaturales.
Estas diferencias también influyen en la forma de responder a los problemas globales. El estudio indica que quienes creen que los humanos podrían provocar el apocalipsis tienden a percibir mayores riesgos y a apoyar medidas más contundentes para prevenirlos. En cambio, quienes consideran que el destino del mundo depende de fuerzas divinas suelen mostrarse menos favorables a acciones preventivas.
Según los investigadores, comprender estas creencias es importante en un momento en el que la cooperación internacional es clave para afrontar amenazas globales. Las distintas visiones sobre el futuro del planeta, concluyen, pueden influir en las decisiones colectivas y en la capacidad de las sociedades para actuar frente a los grandes desafíos del siglo XXI.
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