FRUCTOSA
El azúcar podría favorecer la propagación del cáncer tras la quimioterapia, según un estudio
Una investigación en cáncer de ovario apunta a que las células tumorales que sobreviven al tratamiento pueden liberar fructosa y crear un entorno que facilite la metástasis.

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La quimioterapia está diseñada para destruir las células cancerosas, pero algunas pueden sobrevivir al tratamiento entrando en un estado conocido como senescencia celular. Lejos de quedar completamente inactivas, estas células continúan liberando moléculas que pueden modificar el entorno del tumor.
Ahora, un estudio publicado en Nature Aging ha identificado una de ellas: la fructosa. Los investigadores descubrieron que las células de cáncer de ovario que habían sobrevivido al tratamiento con cisplatino liberaban niveles elevados de este azúcar y que, en modelos experimentales, esta señal favorecía que otras células tumorales se desprendieran y se propagaran.
El equipo, dirigido por investigadores del Instituto Wistar de Filadelfia, observó que las células tumorales senescentes consumían glucosa, pero secretaban más fructosa. Al añadir concentraciones fisiológicas de fructosa a cultivos celulares, aumentaba el desprendimiento de las células de estructuras similares a tumores.
Los investigadores creen que la fructosa no actúa simplemente como combustible. En las células cancerosas altera el metabolismo de las mitocondrias y reduce la producción de colesterol, una sustancia que ayuda a mantener estables las membranas celulares y a que las células permanezcan unidas. Con menos colesterol, las células tumorales se vuelven menos adhesivas y pueden desprenderse con mayor facilidad, un paso importante para la propagación del cáncer.
El hallazgo también se observó en ratones. Los animales expuestos a sustancias liberadas por células tumorales senescentes desarrollaron tumores metastásicos de mayor tamaño. Además, los ratones alimentados con una dieta rica en fructosa presentaron una enfermedad metastásica más extendida que los que recibieron glucosa.
Aún así, los propios investigadores advierten de que se trata de resultados preclínicos, obtenidos mediante experimentos con células y animales. Por tanto, el estudio no demuestra que consumir fructosa provoque por sí mismo la metástasis del cáncer de ovario en personas.
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