MEJORA A EFICIENCIA
Mejora el rendimiento de Windows 11 con estos ajustes
Estos son algunos de los ajustes que debes hacer y los que no para mejorar el rendimiento de Windows.

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Buscar el máximo rendimiento de nuestros equipos es a lo que aspiran un gran número de usuarios. Arañar unos segundos cuando abrimos las aplicaciones e incluso unos FPS cuando jugamos es lo más normal. Para ello a menudo acudimos a internet en busca de ayuda, pero estos consejos no siempre son eficaces e incluso a veces pueden tener el efecto contrario. A continuación, intentaremos desmontar algunos mitos muy arraigados en Windows.
Estos son los motivos por lo que probablemente estés usando mal el modo alto rendimiento de Windows
Una de las creencias más extendidas, pero cuya veracidad está en entredicho, es que activar en Windows el alto rendimiento en el plan de energía, mejoraba el rendimiento del procesador, liberando potencia oculta. Como si activáramos el turbo, pero nada más alejado de la realidad.

A pesar de lo que podamos pensar, activar esta opción solo permite que no baje el rendimiento cuando no estamos haciendo nada. El procesador cuenta con una velocidad base y una velocidad Turbo. Por lo que, a diferencia de lo que se piensa, no es capaz de superar su velocidad máxima. De manera que mientras trabajamos en el modo equilibrado, el procesador solo aumenta el rendimiento cuando se enfrenta a una situación temporal en la que lo requiere. Mientras que el modo de alto rendimiento, mantiene este alto independientemente de lo que estemos haciendo, lo que lo somete a una mayor exigencia y desgaste.
Usar el escritorio para todo es un error común que a veces cometemos sin ser conscientes de lo que esto supone. Nos puede parecer una práctica de lo más eficiente, tener todo a mano, pero lo cierto es que se trata de todo lo contrario. Cada elemento del escritorio es una imagen estática y un proceso constante para el explorador de archivos. Algo que influye incluso en el propio arranque del dispositivo, ralentizando este y haciendo que pierda fluidez para procesos tan simples como minimizar ventanas. Para solucionar este problema, es recomendable crear una única carpeta con las cosas de escritorio y crear accesos directos ocasionales.
Otro de los errores más frecuentes, en el caso de los portátiles, es cargar sus baterías al cien por cien y dejar que se descarguen por completo. Esto los somete a un estrés químico, producido por el aumento de la temperatura y el voltaje alto, lo cual degrada y acorta su vida útil. Tener los portátiles siempre enchufados a la corriente, puede tener consecuencias negativas, para evitarlas podemos recurrir al software del fabricante con opciones como “umbral de carga” o “modo conservación”. Las cuales limitan la carga entre un 60% u 80%, lo que mejora la salud de las baterías, incluso aunque mantengamos conectado el cargador constantemente.
Un ajuste que, usado con inteligencia, podemos alcanzar el máximo rendimiento, sobre todo si aplicamos los consejos anteriores que permiten no solo alargar la vida de nuestros equipos, sino que además nos ofrecen una experiencia más eficiente y fluida.
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