Tinder, la aplicación que ha revolucionado las relaciones amorosas, ha sido descargada 400 millones de veces en móviles por todo el mundo. En el mercado ahora hay más de 1.500 aplicaciones similares.

El algoritmo funciona en todas las aplicaciones de ligar. Podríamos pensar que nosotros decidimos a quien le damos el match, pero en realidad es el algoritmo de Tinder quien decide.

Para confeccionar el perfil de Tinder, además de poner la foto, el lugar donde estamos o la edad, Tinder permite que se incluyan etiquetas genéricas que nos definan. Hay cerca de 200 etiquetas que nos permiten decir si nos gusta la ropa de segunda mano, el pilates o el voluntariado, entre otras tantas. Además, permite apuntar si fumamos y cuánto, si bebemos y cuánto o si estamos mucho en redes y cuánto.

Todo eso lo utiliza Tinder para mostrarnos a personas con afinidades similares a las nuestras y para enviar nuestro perfil a personas similares a nosotros. Gente con la que el algoritmo cree que encajaríamos, que tendríamos éxito, que haríamos match, que es lo que quiere la aplicación: el match, el que veamos que cuadramos con otros, emparejarnos para que veamos que la app funciona y la recomendemos o la sigamos usando.

Pero el algoritmo que decide a quien muestra y a quien nos muestra no solo se mueve por las afinidades. Son clave por ejemplo las fotos que subamos. Si nosotros damos likes a fotos de gente en bañador, Tinder tenderá a mostrarnos fotos de gente en bañador. Y si nosotros ponemos fotos nuestras en bañador, Tinder se las mostrará a aquellos que suelen dar me gusta a la gente en bañador. Lo que hace Tinder con fotos y lo que hace Tinder con las afinidades es seleccionar gente con nuestro criterio.

Según Tinder, el algoritmo premia sobre todo los likes, pero no especifica cómo. Están escaldados después de que se supiera cuál era el sistema que utilizaban hasta 2019. Hasta entonces, durante 7 años, cuando una persona recibía muchos likes, ganaba puntos y se la catalogaba internamente como 'deseado' y se la exponía más. Y cuando ese deseado daba like a otro, ese otro ganaba puntos porque un deseado le había votado. A los deseados, les salían los deseados. Y a los que no tenían likes, a los que no tenían puntos, pues no les salía gente deseada ni su perfil se exponía tanto, un sistema casi de castas.

Todo lo que hemos analizado hasta ahora tiene en cuenta los gustos de los usuarios, pero el algoritmo también decide al margen de los usuarios, pero pensando en los usuarios y en el negocio de la aplicación. Muestra más el perfil y muestra más perfiles de aquellos que están cerca del usuario. Y muestra más el perfil y muestras más perfiles de aquellos que pasan más tiempo conectados. Tinder quiere que el usuario esté contento, que pase rato en la aplicación, que vea la publicidad, y si le sale gente que tiene cerca y puede quedar pues está feliz y gana la aplicación.