En los primeros momentos después de que dos aviones se estrellaran contra las Torres Gemelas de Nueva York, hubo mucha confusión sobre quién estaba detrás de los atentados del 11S. De hecho, hubo medios que inicialmente señalaron a grupos propalestinos y se emitieron imágenes de palestinos supuestamente celebrando los ataques. La teoría solo fue enterrada cuando el entonces presidente de la Autoridad Nacional Palestina, Yasir Arafat, lo desmintió públicamente.

Descartada la conexión con Palestina, otra de las teorías de esas horas siguientes al ataque fue la supuesta autoría de un grupo terrorista japonés: el llamado Ejército Rojo reivindicó el atentado como una venganza por las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki.

Unos pocos expertos sí que pensaron en Osama Bin Laden en aquel instante, pero por entonces el terrorismo yihadista era prácticamente desconocido. De hecho, la gran mayoría de las personas no sabía ni qué era Al Qaeda y, si buscamos en el archivo, solo se menciona a Bin Laden antes del 11S en seis ocasiones.

Al Qaeda ya había cometido algunos atentados, pero el grupo no era conocido internacionalmente. El peor antes del 11S fue en 1998, simultáneamente en Kenia y Tanzania, donde la organización terrorista atentó contra las embajadas de Estados Unidos. Hubo más de 250 muertos y más de 5.000 heridos. Por lo tanto, Washington sabía ya de sobra qué era Al Qaeda y quién era Bin Laden, aunque a la mayoría de los ciudadanos por entonces les sonaba poco.

En suelo americano también habían atacado una vez en 1993, exactamente en el mismo lugar en el que lo hicieron el 11 de septiembre de 2001, con una bomba en el aparcamiento del World Trade Center: murieron seis personas y hubo más de 1.000 heridos.

Entonces, ¿por qué no se pensó en Al Qaeda ante el atentado que, ocho años después, dejaba casi 3.000 muertos en el mismo escenario? En 1993 Al Qaeda y el terrorismo yihadista eran conceptos muy difusos: en ese momento no se menciona al grupo terrorista para nada, solo se identifica al autor.

Ese mismo año, tras ese atentado, se pudo leer la primera entrevista de un medio occidental a Osama Bin Laden, con el titular: "Guerrero antisoviético pone a su ejército en el camino hacia la paz".

Antes del 11S, Bin Laden ni siquiera era un objetivo prioritario de EEUU. No obstante, después de declararle la guerra al país en una entrevista en la 'CNN' en 1997 y de los atentados de 1998, Estados Unidos reaccionó bombardeando un campamento de entrenamiento de Al Qaeda en Afganistán financiado por el propio Bin Laden, que era hijo de un multimillonario saudí.

Años después de la caída de las torres gemelas, se filtraría un audio del expresidente Bill Clinton en el que afirmaba que podría haber matado a Bin Laden pero que no lo hizo para evitar una masacre de civiles: "Podría haberle matado, pero tendría que haber destruido un pequeño pueblo llamado Kandahar en Afganistán y matado a 300 mujeres y niños inocentes, y entonces no habría sido mejor que él. Así que no lo hice". Esas palabras las pronunció el 10 de septiembre de 2001, el día antes de los atentados.

En definitiva, hasta los atentados del 11S se hablaba poco de Bin Laden en la esfera pública, aunque mucho más en los estamentos más altos, pero en general nadie pensaba que este hombre y su organización pudieran llevar a cabo algo tan terrible, que hasta ese momento era inimaginable.