Una 'herramienta' política

La homofobia de la CIA: su arma secreta para desacreditar a líderes enemigos como Jamenei

Los detalles Desde la Guerra Fría, Estados Unidos ha investigado de forma sistemática la vida íntima de altos cargos políticos. Muchos de los informes que elaboraron, según expertos, estaban basados en rumores, interpretaciones dudosas o directamente en especulaciones sin pruebas sólidas.

La homofobia de la CIA: el arma secreta de los servicios de inteligencia para desacreditar a líderes políticos.
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El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, insinuó durante una enrevista en el programa 'The Five' que el nuevo líder de Irán, Mojtaba Jamenei, es homosexual. "¿LA CIA te ha dicho que el ayatolá júnior es gay?", preguntaba el presentador, a lo que Trump contestó: "Bueno, ellos no dijeron eso exactamente… pero no sé si fueron solo ellos. Creo que mucha gente lo está diciendo, lo que supone un muy mal comienzo para él en ese país en particular".

Con esa frase, el republicano reavivó una polémica que va mucho más allá de una simple declaración. La insinuación, dirigida al entorno del nuevo ayatolá iraní, no es un hecho aislado ni una ocurrencia improvisada ya que encaja en una estrategia histórica de los servicios de inteligencia estadounidenses.

Aunque suene sorprendente, la sexualidad ha sido durante décadas una herramienta política. Desde la Guerra Fría, los servicios de inteligencia de Estados Unidos han investigado de forma sistemática la vida íntima de líderes políticos, tanto enemigos como aliados y la homosexualidad, en particular, ha sido tratada como un elemento susceptible de ser utilizado para desacreditar públicamente.

A lo largo de los años, han salido a la luz numerosos informes en los que la CIA analizaba la supuesta orientación sexual de figuras internacionales. Muchos de ellos, según expertos, estaban basados en rumores, interpretaciones dudosas o directamente en especulaciones sin pruebas sólidas.

Desde el Gadafi hasta Arafat

El caso más extremo fue el de Sadam Hussein. Según reveló un exfuncionario estadounidense, aunque finalmente no se llevó a cabo, se llegó a estudiar la posibilidad de crear un vídeo de contenido homosexual y filtrarlo para perjudicar su imagen. Algo similar ocurrió con Muamar el Gadafi y su hijo ya que informes de inteligencia analizaban sus supuestas prácticas sexuales e incluso afirmaban haber encontrado material pornográfico gay en su domicilio.

Otro de los ejemplos más llamativos es el del expresidente de Cuba Raúl Castro. En uno de esos documentos se afirmaba: "Raúl Castro es un conocido homosexual, en 1959 fue sorprendido en el cuartel con Cubela mientras se hacían evidentes insinuaciones homosexuales".

En los años 90, la CIA investigó a Yaser Arafat por una red de cuentas bancarias y empresas ficticias valoradas en miles de millones de dólares, pero buena parte del foco se centró en su vida personal. En concreto, se dedicaron a determinar si mantenía relaciones con dos amantes hombres.

Durante décadas, estos informes hablaban de "desviaciones morales", un término heredado en la Guerra Fría que sigue protagonizando los ataques de la mismísima CIA contra diferentes líderes hasta día de hoy como ataque al ayatolá.

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