Cristina Gallego impartía una clase en El Intermedio como "catedrática de Teoría y Práctica de Alzamientos y Golpes de Estado en la Universidad Antonio Tejero" para saber diferenciar un golpe de Estado de lo que no lo era, pues afirmaba que era "una de las pruebas más difíciles de los políticos de la derecha".

Un ejemplo práctico es la reforma del delito de sedición y malversación, que aseguraba, había indignado mucho, pero al que más a Santiago Abascal, que lo calificaba como "un golpe a la Constitución". "Un golpe de Estado fue lo que le hicieron a Salvador Allende", señalaba Gallego, y explicaba que para muchos líderes, también lo es que un Gobierno llegue a pactos con partidos independentistas, pero advertía que de lo que se trataba era de "un gran ejemplo de confusión" como la que tenía Casado, que "veía golpes de Estado al otro lado del puente aéreo pero no los que se formaban delante de sus narices", apuntaba

La colaboradora indicaba que muchos líderes confundían también los pactos entre otros partidos con golpes de Estado, algo que calificaba como "un clásico argumento que los conservadores llevan usando desde el siglo XIX. Cada vez que la izquierda llega a un Gobierno, lo consideran ilegítimo porque ellos se creen los verdaderos dueños del poder" y sentenciaba que la derecha veía "golpes de Estado en todas partes" y que "todo lo que les ofende es un alzamiento". Todo excepto "el golpe de Estado de 1936 fue más bien un movimiento cívico militar, solo les falta decir que Franco no fue un dictador sino el mayor 'influencer' de España, la única forma de hacerle un 'unfollow' era huyendo del país", comentaba.

(*) Desde laSexta.com estamos recuperando los mejores momentos de la hemeroteca de El Intermedio.