españa en llamas

Francisco Cacho explica cómo son los incendios de sexta generación, como podría ser el de Almería: "Tienen una velocidad de propagación muy rápida"

El periodista advierte de que el incendio de Los Gallardos reúne rasgos propios de los fuegos de sexta generación: una propagación extremadamente rápida, una enorme liberación de energía y un comportamiento capaz de superar la capacidad de extinción.

Cacho

El periodista Francisco Cacho ha explicado en Al Rojo Vivo que el incendio de Los Gallardos presenta algunas de las características propias de los incendios de sexta generación, un tipo de fuego extremo cuya velocidad de propagación y enorme capacidad de liberar energía pueden resultar letales.

"Si no lo es de sexta generación, sí tiene algunas de las características de esos incendios", ha señalado Cacho, quien ha destacado que la rapidez con la que avanzaron las llamas pudo ser determinante para que algunas de las víctimas no lograran escapar.

"Todos los expertos están señalando que esa podía ser la clave para que algunos de esos vecinos no hayan podido escapar al bajarse del coche. El fuego iba muy, muy deprisa", ha explicado.

El meteorólogo ha recordado que este tipo de incendios libera una enorme cantidad de energía y puede superar la capacidad de extinción de los equipos de emergencia. Además, las llamas alcanzan tal intensidad que son capaces de salvar barrancos, carreteras e incluso cortafuegos.

Asimismo, ha advertido de que los incendios de sexta generación pueden llegar a modificar su propia meteorología, generando tormentas o fuertes rachas de viento que favorecen la aparición de nuevos focos y complican aún más las labores de extinción.

Sobre el terreno afectado, Cacho ha precisado que, aunque se trata de una de las zonas de Andalucía con menor masa forestal, también es una de las más secas.

"No tiene grandes árboles, pero sí una vegetación xerófila muy adaptada a la sequía, formada por arbustos, jaras, lavandas, tomillo, algarrobos, encinas, olivos y mucho esparto", ha explicado.

A ello se suma que las lluvias registradas durante el invierno favorecieron el crecimiento de esa vegetación, especialmente en barrancos y laderas, generando una mayor carga de combustible que, una vez seca por las altas temperaturas, ha contribuido a la rápida propagación del incendio.

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