homenaje en al rojo vivo
La emotiva despedida de Ferreras a Raúl del Pozo: "Fue el último pistolero del viejo oeste de nuestra realidad política"
Antonio García Ferreras ha detenido el pulso informativo de Al Rojo Vivo para despedir a "un amigo, una persona muy especial": el periodista Raúl del Pozo, fallecido a los 89 años. "Su columna era para mí el pan nuestro de cada día", ha confesado.

Antonio García Ferreras ha detenido el pulso informativo de Al Rojo Vivo para despedir a "un amigo, una persona muy especial": el periodista Raúl del Pozo, fallecido a los 89 años.
Del Pozo fue uno de los grandes nombres de la crónica política y social en España. Durante años convirtió la contraportada de 'El Mundo' en un territorio propio, heredado en 2007 de Francisco Umbral. Pero Ferreras ha preferido definirlo con una imagen más precisa y más íntima: "Raúl era un reportero infinito que conocía todos los trucos del periodismo. Era de la vieja escuela, de la que moría por una noticia en portada. Amaba con devoción este oficio nuestro. Y, a pesar del tiempo trascurrido, seguía vibrando con la adrenalina de la noticia".
Su columna, ha recordado el presentador, fue para muchos mucho más que una lectura diaria. "Fue una brújula moral para la política de este país, una política que como él afirmaba es el arte de tragarse sapos sin hacer ruido". En esas piezas, ha explicado Ferreras, Del Pozo trabajaba el lenguaje con la paciencia de un artesano: "Hacía artesanía en su columna con 450 palabras". En ese pequeño territorio literario podían encontrarse los protagonistas de la vida pública y, a la vez, un sorprendente coro de referencias culturales: "Quevedo, Berlanga, Pericles, toreros, Maquiavelo, Khaleesi, gitanos, El Quijote, bohemios o Voltaire".
"Su columna era para mí el pan nuestro de cada día", ha confesado Ferreras.
Para el periodista, Del Pozo representaba también una figura casi mítica: "Raúl del Pozo ha sido el último pistolero del viejo oeste de nuestra realidad política".
En un vídeo de archivo emitido durante el programa, el propio Del Pozo dejó una definición del oficio que resume toda una vida de periodismo: "El periodista es decir la verdad y contar las historias que ve y que son ciertas. Se hace en la calle, en las comisarías, donde está la noticia. Se hace también en las cloacas, buscando lo que se oculta. Los laberintos del Estado son los limpiacristales de la libertad: limpian las ventanas para que se vea lo que ocurre en la ciudadela del poder".
Este miércoles amigos y compañeros lo despiden en la Casa de la Villa de Madrid. Entre ellos el poeta Antonio Lucas, que habló de Del Pozo como de una vida difícil de abarcar: "Hacen falta mil personas para reunir una sola biografía como la de Raúl del Pozo. Vivió mucho tiempo, pero sobre todo lo vivió con intensidad. Conoció los mejores y los peores garitos, a la gente más exquisita y a la más extraña. Con todos tuvo algún vínculo. De todo hizo literatura. De todo… menos de sí mismo".
Ferreras lo ha resumido con una frase que parecía cerrar el círculo de una vida dedicada a contar historias: "Raúl era el protagonista de una vida formidable, llena de hazañas, anécdotas y leyendas. Pero, ante todo, era eso: un reportero infinito".
También quiso recordarlo el escritor Arturo Pérez-Reverte, que destacó su elegancia y su carácter: "Era un señor y ha sido como un señor. Triunfador, coqueto, elegante, guapo y querido. Para él, una de sus mayores satisfacciones era saber que los periodistas jóvenes lo respetaban. Me decía: 'Arturo, me quieren, me respetan'. Y en esa frase se mezclaban su picaresca y una inocencia encantadora".
Con la voz quebrada y la mirada emocionada, Ferreras se ha despedido de la última colgada de teléfono de Raúl, la definitiva: "Raúl, allá donde estés… te queríamos".
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