"Aunque no siempre estoy de acuerdo con los impuestos elevados, siempre he cumplido con las leyes, como solemos hacer los liberales de verdad". Así se defiende el premio Nobel Mario Vargas Llosa tras verse relacionado de nuevo con una offshore. El escritor ha enviado una carta a la directora de El País cargando contra las informaciones que le implican en los Pandora Papers.

El autor peruano afincado en España gestionó sus derechos de autor a través de una sociedad en las Islas Vírgenes Británicas valorada en 1,1 millones de dólares. Se trata de Melek Investing INC, en la que consta como director y accionista, de acuerdo con la documentación obtenida por laSexta y El País. La sociedad, registrada en Islas Vírgenes Británicas con una dirección de Lima (Perú), canalizó fondos procedentes de "royalties (derechos de autor) recibidas por sus escritos".

El escritor afirma en la carta que "siempre" ha cumplido con la ley y aclara que desde que se convirtió en residente fiscal en España dio "instrucciones" a sus abogados y a la agencia literaria Carmen Balcells, a cargo de su representación, para que declarasen todos sus impuestos "sin excepción" y "pagar al fisco hasta el último centavo".

Sostiene asimismo que nunca utilizó la sociedad con la que se le vinculó en los Papeles de Panamá y que igualmente desconocía que su propiedad hubiera sido traspasada a dos ciudadanos rusos la víspera de recibir el Premio Nobel.

El escritor recuerda que ya pidió a sus abogados que desmintieran las informaciones derivadas de esa investigación que apuntaban a que se deshizo de la sociedad antes de ser galardonado. "Es totalmente inexacto", recalca. "Aunque no siempre estoy de acuerdo con los impuestos elevados, siempre he cumplido con las leyes, como solemos hacer los liberales de verdad", finaliza la carta.

Vargas Llosa, que obtuvo el Premio Nobel de Literatura en 2010, ya apareció en los Papeles de Panamá en 2016, en una mercantil junto a su mujer de entonces, Patricia. Hace cinco años, se desvinculó de cualquier responsabilidad al respecto de una sociedad llamada Talome Services Corp., una relación de la que entonces culpaba a sus gestores, y también de cualquier estructura offshore. El escritor, que entonces criticó estas informaciones como "periodismo amarillo", había abierto la sociedad ahora descubierta apenas unos meses antes.