La vida del exdirector gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI) Dominique Strauss-Khan ha dado un vuelco desde que fue acusado de violación por una limpiadora de un hotel de Nueva York en 2011. Apartado de la vida política y de las grandes organizaciones internacionales, el exministro francés montó un servicio de consultoría privada para empresas y se aprovechó de varias compañías offshore en Marruecos y Emiratos Árabes Unidos para cobrar sus honorarios. Así consta en los Pandora Papers, una investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ), en la que han participado laSexta y El País.

El conocido como DSK, que fue favorito para liderar al Partido Socialista en las presidenciales de 2012, cayó en desgracia después de ser acusado de violación por una limpiadora de un hotel neoyorquino apenas unos meses antes del fin de su mandato al frente de la organización financiera y de que tuvieran lugar los comicios franceses. Si bien llegó a un acuerdo judicial con la mujer que lo acusó a cambio de una suma desconocida, su sueño de ser la máxima autoridad gala se le escurrió de entre los dedos.

Es por eso que, sin posibilidad de volver a la política francesa, Strauss-Kahn se enfocó en el negocio de la consultoría privada para empresas y montó una sociedad en Marruecos, país donde pasó parte de su infancia. Según la documentación a la que hemos tenido acceso, el exministro de Economía galo utilizó una compañía con sede en Marruecos, Parnasse International Sarlau, para cobrar sus honorarios de millones de dólares.

Uno de sus primeros trabajos fue la creación del paraíso fiscal del que se aprovechó: asesoró a las autoridades marroquíes para crear un hub de negocios de baja tributación. A través de la mencionada sociedad ingresó millones de euros de clientes como Rosneft –una compañía petrolífera de la que Rusia es en parte propietaria- o del conglomerado de aviación chino HNA Group. De acuerdo con los estados financieros de 2016 y 2017 filtrados, la mayor parte de estos ingresos no tuvieron gravamen alguno.

Así, por ejemplo, Strauss-Kahn facturó más de 18 millones de euros solo de dos de sus clientes. En 2017, solo pagó 190.000 euros a la Hacienda marroquí.

El problema de esta zona de baja tributación es que su duración era limitada: apenas cinco años. Y, según la investigación de ‘Le Monde’ y ‘Premieres Lignes’ -los socios de ICIJ en Francia-, una vez terminadas las ventajas fiscales, DSK buscó otra jurisdicción más beneficiosa donde montar otra sociedad offshore para cobrar sus servicios.

En marzo de 2018, Strauss-Kahn voló a Emiratos Árabes Unidos, tal y como consta en la copia del pasaporte a la que ha tenido acceso el ICIJ. El documento aparece con el sello del país y la fecha del 28 de marzo de 2018.

DSK abrió seis días más tarde en Emiratos Árabes una compañía con un nombre similar al de la francesa: Parnasse Global Ltd. Su registro lo hizo con la ayuda del despacho SFM, establecido en Suiza y uno de los catorce bufetes en el centro de esta investigación periodística. El objetivo de esta sociedad era la “tecnología de seguridad para compañías privadas” en la región del Golfo pérsico.

Pese a los antecedentes de Strauss-Kahn y su escándalo sexual, los abogados suizos no vieron ningún problema ni relación con actividad delictiva. Eso permitió la apertura de esta compañía cuyo nombre se ha descubierto gracias a los Pandora Papers.