Una visita polémica
La visita de León XIV divide España entre los que añoran su llegada y los que creen que el despliegue es digno "de los reinos del Medievo"
El contexto Desde la organización Europa Laica cuestionan tanto el despliegue institucional como la inversión de dinero público destinada a la visita del Pontífice a Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife.

Resumen IA supervisado
La visita de León XIV a España genera controversia antes de su llegada. Mientras miles de fieles esperan sus actos en varias ciudades, sectores críticos como Europa Laica rechazan el despliegue institucional y el gasto público. José Antonio Naz, su presidente, critica que el Estado actúe como si fuera católico y destine recursos a un evento religioso. Además, la posible intervención del papa en el Congreso es vista como incompatible con el carácter aconfesional del Estado. Otros detractores incluyen a la asociación Salvemos el Valle de los Caídos y grupos independentistas catalanes, que critican la falta de reconocimiento de Cataluña y el posible uso limitado del catalán.
* Resumen supervisado por periodistas.
La visita de León XIV a España ya genera controversia incluso antes de su llegada. Mientras miles de fieles esperan con ilusión los actos previstos en Madrid, Barcelona, Las Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife, distintos sectores han mostrado su rechazo a algunos aspectos de la agenda del Pontífice.
Uno de los más críticos es el movimiento laico. Desde Europa Laica cuestionan tanto el despliegue institucional como la inversión de dinero público destinada a la visita. Su presidente, José Antonio Naz, considera que el Estado está actuando "como si fuera un Estado católico que está recibiendo a su jefe religioso, como si fuera el jefe de todas las personas que habitan este Estado".
La organización tampoco entiende que se destinen recursos públicos a un evento religioso: "Que se gaste una cantidad de dinero que es de todo el mundo para una religión particular y mucho menos con un Estado del siglo XXI, porque la forma de proceder se parece mucho a los reinos del Medievo", sostiene Naz.
"Es rozar el máximo"
Así, las críticas se intensifican ante la posibilidad de que León XIV intervenga en el Congreso de los Diputados, algo inédito hasta ahora. Para Europa Laica, resulta incompatible con el carácter aconfesional del Estado:"Es rozar el máximo ya, la ruta imposible. Ir a la sede de la soberanía popular a dar un sermón religioso", agrega su presidente.
En paralelo, la asociación Salvemos el Valle de los Caídos ha anunciado movilizaciones durante la estancia del Pontífice al considerar que una visita al ya llamado Cuelgamuros debería formar parte obligatoria de su agenda.
El redactor jefe de Religión Digital, Jesús Bastante, explica que estos grupos "no quieren tanto que el papa no venga sino obligar al Pontífice a que vaya a sitios donde no va a ir, especialmente el Valle de los Caídos". A su juicio, el planteamiento de estos sectores responde a una visión excluyente del catolicismo: "Quiero que vengas a mi casa a hacer lo que yo quiero y a reconocer que solo se puede ser católico como yo lo deseo y no como muchos otros, afortunadamente, quieren serlo".
En Cataluña, grupos independentistas critican con fuerza la visita de León XIV por dos motivos: que no reconozca Cataluña como estado y la posibilidad de que no utilice el catalán durante la misa en la Sagrada Familia. El arzobispo de Barcelona, el cardenal Juan José Omella, ha garantizado la presencia de la lengua catalana durante la celebración.
Sobre la posibilidad de que el papa utilice el catalán, asegura que "en el momento de la bendición hará lo que pueda": "Eso no lo he hablado con él. Lo más importante es que viene".