Ponemos 'reciclaje' en un importante portal de empleo y obtenemos resultados de trabajos de todo tipo: operario en cadena de reciclaje, conductora de camión, comercial, técnico de extrusión de plástico… Las ofertas se intercalan entre aquellas que simplemente buscan personas que destaquen por su 'reciclaje profesional', que también es muy positivo, pero no es lo que buscamos hoy. La cuestión es que parece que hay bastantes opciones en un sector en el que todavía existe el mito de que 'quita empleos'.

Seguro que lo has oído alguna vez en boca de algún 'hater' del reciclaje: "Separar las basuras quita trabajo". Nada más lejos de la realidad. En España, más de 40.000 puestos de trabajo están vinculados al sector del reciclaje, según un estudio elaborado en 2013 por la Universidad de Málaga y la Universidad Carlos III de Madrid.

Miles de empleos verdes que reducen el impacto ambiental para lograr una sociedad más sostenible. Trabajos para los que hay que estar especializado y a los que muchas personas no pueden acceder, motivo por el que nace 'Reciclar para cambiar vidas', un proyecto de Ecoembes en colaboración con obra social 'la Caixa' y su programa 'Incorpora'.

Una segunda vida profesional

'Reciclar para cambiar vidas' brinda una nueva oportunidad profesional a personas en situaciones de vulnerabilidad que se han alejado del mundo laboral por diferentes circunstancias. De esta manera, el reciclaje no solo "consigue reciclar envases, también la vida de personas que lo necesitan", explica Beatriz Aylagas, responsable de Responsabilidad Social Corporativa de Ecoembes.

Parados de larga duración, familias uniparentales, exreclusos, mujeres supervivientes de la violencia machista… Personas en situación de vulnerabilidad a las que el proyecto les ofrece una segunda oportunidad. "Crean un vínculo especial con el reciclaje y se convierten en embajadores y activistas ambientales", asegura Aylagas: "Es más que un puesto de trabajo", afirma.

Gustavo Campos había alcanzado el medio siglo y llevaba muchos años sin encontrar trabajo. "Estaba muy amargado, me vi en la calle, viviendo en un piso abandonado", recuerda. Pero ahora su vida es muy distinta: "Tengo un salario digno, una casa y puedo pagar las facturas", cuenta a laSexta.

Este mallorquín es una de las más de 200 personas a las que el proyecto les ha cambiado la vida. Después de realizar un curso de gestión de residuos durante varios meses, Gustavo empezó a hacer prácticas en Tirme, el Parque de Tecnologías Ambientales de Palma de Mallorca.

"Creo que aporto algo bueno al mundo"

Antes de trabajar en la planta de reciclaje, no se imaginaba la cantidad de residuos que se generaban: "Yo no sabía ni que se podía reciclar esto", confiesa, y dice sentirse muy orgulloso de su trabajo: "Creo que aporto algo bueno al mundo".

'Reciclar para cambiar vidas' le brindó a Gustavo, como a muchas otras personas, la oportunidad que necesitaba para volver al mercado laboral y sentirse útil: "Cuando lo conseguí fue un chute de adrenalina, pensé: tú puedes hacerlo". Aunque su primer día no fue sencillo y tuvo que utilizar el humor para soportar el hedor de la planta de selección de residuos, "al mal olor, buen humor", bromea.

Han pasado casi dos años desde aquel día. Gustavo comenzó haciendo compost, por eso el olor, "luego envases, escombros...", explica. Ahora continúa trabajando, ha vuelto al reciclado de envases y está aprendiendo a prensar para hacer balas: "Aquí me dan la oportunidad de poder prosperar, de aprender", dice. Y Gustavo considera que se lo ha ganado: "La empresa está contenta conmigo porque soy polivalente".

Gustavo Campos en la planta de reciclaje en la que trabaja en Palma de Mallorca | ECOEMBES

Versátiles, implicadas, motivadas y especializadas en el mundo del reciclaje: así son las personas del programa, características que resultan muy atractivas para las empresas: "Accedemos a personal con un grado de formación muy especializada. Viene gente muy bien formada", asegura Raúl Telenti, director de Organización y Gestión de personas de URBASER, una de las 33 empresas adheridas al proyecto.

Tan capaces y aptas son las personas que hacen las prácticas en la empresa, que el "94% se incorporan en nuestra plantilla", explica Telenti. El año pasado, 345 personas en riesgo de pobreza y/o exclusión entraron a formar parte de URBASER, un "26 % más que el año anterior, aunque sabemos que no es suficiente", afirma. Hay que seguir trabajando para hacer una sociedad "más sostenible y más humana", confiesa.

"Hay que eliminar los tabúes"

Estar en riesgo de pobreza y/o exclusión social no es algo marginal: "Hay que eliminar los tabúes. Son personas como todo el mundo", dice Telenti. "Es una realidad que nos parece muy lejana, pero podemos ser cualquiera", reflexiona.

Cualquier persona con ingresos bajos (menos del 60% del salario medio), en hogares con una "intensidad de empleo muy baja" o que sufren "privación material severa" (no pueden afrontar gastos imprevistos ni comer carne, pescado o pollo al menos dos veces a la semana, tampoco pueden poner la calefacción; no tienen televisión o teléfono móvil, etc.) está en riesgo de pobreza y/o exclusión social, según la Unión Europea.

En 2017, el 26,6% de la población residente en España estaba en riesgo de pobreza y/o exclusión social, según el informe anual de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social. Un total de 12.338.187 personas. Cifra de la que Gustavo ya no forma parte gracias al proyecto y a su esfuerzo y lucha personal.