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Negreros con títulos nobiliarios y calles a su nombre: cuando la esclavitud era un lucrativo e impune negocio
¿Por qué es importante? En las calles, por donde pasamos cada día, hay edificios, institutos, hospitales hechos con dinero manchado de sangre de negreros que se hacían fortunas en Cuba vendiendo esclavos negros y que volvían a España convertidos en influyentes empresarios.

Resumen IA supervisado
El palacio de Sobrellano en Comillas, la Finca Marqués de Valdecilla y la Quinta de Guadalupe son ejemplos de palacios en España construidos con dinero procedente del tráfico de esclavos. Estas fortunas se hicieron explotando seres humanos, con Cádiz, Barcelona y Santander como epicentros de este comercio. Entre 1789 y 1821, 342.000 esclavos llegaron a Cuba, vendidos a precios exorbitantes. Negreros como Antonio López López, nombrado marqués de Comillas, regresaron a España como empresarios influyentes, fundando instituciones y recibiendo títulos nobiliarios. La esclavitud fue un negocio lucrativo y anunciado abiertamente en periódicos de la época.
* Resumen supervisado por periodistas.
El palacio de Sobrellano en Comillas, Cantabria. La Finca Marqués de Valdecilla, también en Cantabria. La Quinta de Guadalupe, en Asturias. Son todos palacios espectaculares en España y todos pagados por negreros. En las calles por donde pasamos cada día hay edificios, institutos y hospitales hechos con dinero manchado de sangre. Muchos de ellos explicados en el libro 'Negreros' de Salvador García Castañeda.
Fortunas hechas traficando con seres humanos, explotando personas. Cádiz, Barcelona y Santander fueron el epicentro del comercio de seres humanos en España. Cientos de miles de personas explotadas. Entre 1789 y 1821, 342.000 esclavos en 2.000 barcos llegaron a Cuba. Allí vendían a las personas que habían comprado en África por hasta un 2.500% más de lo que les habían costado. Un negocio macabro y extremadamente rentable.
Negreros que se hacían fortunas en Cuba y que volvían a España convertidos en influyentes empresarios a los que incluso les otorgaban títulos nobiliarios. A Antonio López López le nombraron marqués de Comillas, fundador de la Compañía Trasatlántica Española y también del Banco Hispano Colonial de Barcelona, en plena Via Laietana. Edificio que todavía se mantiene y es un hotel. Y, hasta 2018, tenía una estatua a un esclavista que Ada Colau retiró.
Fuera explotaban a personas, pero volvían aquí como empresarios de éxito que incluso se dedicaban a la beneficencia. Filantropía manchada de sangre como la del marqués de Manzanedo. Fundaron colegios, como uno en Santoña que todavía lleva su nombre.
La esclavitud era un lucrativo negocio, que se anunciaba abiertamente. Atención a los periódicos de la época. Se anuncia que se va a vender a "un negro de buenas propiedades", a una mujer que acaba de ser madre y que tiene "abundante leche" o una negra "muy fiel y humilde".
La esclavitud fue un negocio con el que unos cuantos de forraron con total impunidad y todavía en la actualidad tienen un espacio en las calles.
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