En los últimos días, se ha hecho viral en Twitter un estudio titulado 'El atractivo de las mujeres con endometriosis rectovaginal', publicado en 2012 en el prestigioso medio científico 'Fertility and Sterility'. En él, varios médicos, académicos de la Universidad de Milán, pretendían comprobar la relación entre la 'belleza' de las mujeres y si padecen o no los diferentes tipos de esta enfermedad, que afecta al 10% de las féminas en el mundo.

Dos ginecólogos y dos enfermeras analizaron los cuerpos de 300 pacientes —100 con endometriosis rectovaginal, 100 con peritoneal y 100 con ovárica— y vieron una polémica relación entre los resultados y el grado de atractivo que, a su parecer, presentaban los sujetos de estudio. Concluyeron que las más atractivas, las que tenían "una mejor silueta y pechos más grandes", eran las que padecían el tipo rectovaginal, el más grave. Esto, asimismo, les llevó a pensar que las mujeres más atractivas,en general, tenían una probabilidad mayor de padecer esta forma de endometriosis.

Los autores asociaron esto a un nivel más elevado de estrógenos, hormonas encargadas de la formación de las mamas o de la aparición del ciclo menstrual. No obstante, los expertos critican que se entienda el atractivo como un método de medición válido, ya que se trata de una cualidad subjetiva, que responde a un canon de belleza y a los gustos personales de los dos ginecólogos. Además, la muestra no puede considerarse representativa al analizar solamente a 300 mujeres, todas de países mediterráneos.

 

Múltiples médicos han denunciado públicamente el estudio por no tener sentido médico y por el sexismo que llevaba implícito. Un problema que las pacientes de endometriosis sufren a diferentes niveles y que perjudica la investigación sobre la enfermedad, terriblemente dolorosa y de la cual se desconocen causa y cura.

Una de las voces críticas ha sido la de la doctora Jennifer Gunter, que ya en 2012 calificó el título de "obsceno" y explicó el error que había en considerar la belleza como un factor influyente, algo que defendían los autores. "Si el objetivo era analizar el Índice de Masa Corporal (IMC), o algún otro tipo de medición validado, el título habría sido distinto y no se habría medido el atractivo", señalaba Gunter. Además, la médica apuntaba al gran problema que conllevaba el informe: la objetivización de las mujeres, que "no tiene cabida en la Medicina". El científico Leonard Schneider, en un artículo en el medio especializado 'For Better Science' el pasado 15 de agosto, ha tachado el estudio de "pseudocientífico" y ha negado la validez médica del mismo.

El tuit que ha hecho viral el estudio ha alcanzado a miles de personas, entre ellas muchas pacientes diagnosticadas con endometriosis, que han contado sus historias y han criticado que se destinen fondos a este tipo de informes; especialmente, cuando la investigación sobre la enfermedad es escasa y los tratamientos no siempre resultan efectivos.

"Así que, en vez de intentar arreglar el problema que tantas mujeres sufren, vamos a ver si de alguna manera las hace más atractivas para que justifiquemos la falta de investigación. Eso es lo que estas mujeres quieren. Ser consideradas atractivas, no curarse. Genial", ha escrito una mujer en Twitter.

 

Una enfermedad marcada por el sexismo

Se estima que el 10% de las mujeres sufren endometriosis, 176 millones en todo el mundo. La enfermedad consiste en la presencia de tejido endometrial fuera de la cavidad uterina, puede provocar infertilidad y produce un terrible dolor en el abdomen. A día de hoy se desconoce su causa y su cura. Es por esto que, desde hace tiempo, las pacientes reclaman la necesidad de una mayor investigación.

Además, se trata de una enfermedad cuyo diagnóstico tarda en llegar una media de siete años y medio. Heather Gidone, directora del programa de cirugía del Center of Endometriosis Care, apuntaba en 2015 en 'The Washington Post' que tiene que ver con que los médicos no toman en serio los síntomas de las mujeres y no los consideran de gravedad. "Debido a la falta de investigación, tienden a minimizar los dolores y asociarlos a una regla especialmente dolorosa que la mujer no está acostumbrada a tener", ha señalado.

"Imagina vivir con un dolor crónico. Parece que te tritura los huesos y que te lleva a Urgencias en medio de la noche; o te reduce a un despojo tembloroso en el suelo del baño, o te obliga a abandonar tu puesto de trabajo", explica la periodista Lucy Pasha-Robinson en 'The Huffington Post'. "Ahora imagina a alguien diciéndote durante años que ese dolor está en tu cabeza".

A este problema se suma que se dediquen fondos, que usualmente escasean, a 'análisis' como el llevado a cabo por los académicos de la Universidad de Milán. En 2017, la Universidad de Sidney aprobó un estudio que se encargaría de examinar cómo influye la endometriosis en la vida sexual de los hombres. Desde el medio especializado en Ginecología 'BJOG' han denunciado el lenguaje sexista con el que se ha tratado tradicionalmente a las pacientes. Es una discriminación perpetuada que, como informa 'Odyssey', ha puesto en duda el sufrimiento de las mujeres durante siglos, en muchas ocasiones tachándolas de 'histéricas'.