La familia de Miguel, en prisión provisional desde el miércoles, está destrozada. Sara, su hija, ha afirmado que no han podido hablar con él hasta el sábado: "Nosotros estamos muy enfadados, muy tristes y muy indignados porque nos parece una injusticia que se trate de esta forma una imprudencia".

Reconocen que cometió una imprudencia, pero aseguran que él mismo ayudó a apagar el fuego y que se presentó en la Guardia Civil para contar lo ocurrido y facilitar sus datos. "Nos parece increíble que el foco esté en mi padre que, simplemente, quemó cuatro árboles de mi finca", ha señalado Sara.

Miguel estaba trabajando cuando decidió hacer un descanso, cuentan sus amigos, y asar un chorizo. "Hizo un pequeño fuego para hacer el chorizo", ha contado uno de los amigos de Miguel.

Luego comenzaron las llamas. "Él es la cabeza de turco para echar una cortina de humo sobre la incompetencia de la Xunta de Galicia durante estos años", ha señalado Manuel García, amigo de Miguel.

Una incompetencia que comparten grupos ecologistas, de los que Miguel ha formado parte. Creen que se está utilizando su detención. "Es muy injusto que se trate de apaciguar o dar solución a la inquietud publica de una forma tan injusta", ha señalado Manuel Soto, de la Asociación Ecologista ADEGA.

Miguel, cuentan, es un ecologista activo y comprometido con la naturaleza. No niegan que haya cometido la imprudencia, pero defienden que ningún caso las llamas fueron intencionadas. Es el único detenido por los incendios que quemaron en Galicia más de 35.000 hectáreas.