Historia de superación
Fredy, el rider venezolano de 72 años que encontró una oportunidad laboral en Pontevedra: "No quiero colgar los guantes..."
Los detalles El hombre, que trabajaba como técnico electromecánico y tenía su propia empresa en Venezuela, tuvo que irse de su país cuando "la situación se puso muy difícil". Ahora, vive en Galicia junto a su hija y acaba de terminar una certificación eléctrica.

Resumen IA supervisado
Fredy Marchan, un técnico electromecánico de 72 años, emigró de Venezuela a Pontevedra, España, gracias a la reunificación familiar. Vendió su casa en Venezuela para financiar su nueva vida y trabajo como autónomo. En su país, tenía su propia empresa, pero la situación se volvió insostenible. Ahora, en España, se dedica al reparto en bicicleta, a pesar de no haber montado en una en 45 años. Necesita cotizar más de dos años para sumar el tiempo trabajado en Venezuela y poder jubilarse, algo que logrará en 20 días. Sin embargo, Fredy no planea retirarse y busca homologar sus conocimientos eléctricos para seguir trabajando.
* Resumen supervisado por periodistas.
Fredy, de 72 años, llegó desde Venezuela, donde era técnico electromecánico, y ahora, con su bicicleta, pedalea a diario sin parar para hacer todos sus repartos en Pontevedra. "Ahora tengo que ir a un pedido a unos cinco kilómetros. La batería ayuda, pero hay que pedalear", cuenta el rider.
Fredy Marchan salió de Venezuela gracias a la reunificación familiar y ahora vive en Pontevedra junto a su hija. "Volví a Venezuela, vendí mi casa para regresar y traer plata y trabajar como autónomo", señala, tras lo que indica que en su país tenía su "propia empresa, pero la situación se puso muy difícil".
Sin embargo, en España, superando los 70, vio una única oportunidad en la bicicleta. "Fue difícil porque llegas a otra ciudad donde no conoces nada y yo no era experto en manejar 'Google Maps", reconoce el hombre.
Los pedidos más difíciles son las pesadas compras del supermercado: "Hay que tener mucho corazón y muchas piernas para subir las cuestas", confiesa Fredy, quien llevaba 45 años sin montar en bicicleta, pero hoy es su trabajo diario.
Gracias a un convenio bilateral, precisaba cotizar aquí más de dos años para sumárselos al tiempo trabajado en Venezuela y poder jubilarse, algo que cumple en "20 días". "Mis hijas me dicen que ya basta, que yo ya he trabajado mucho en mi vida", expresa.
Pero Fredy no quiere parar y acaba de terminar una certificación eléctrica y quiere homologar sus conocimientos en España. "Lo ideal sería que pudiera trabajar como autónomo en mi parte eléctrica. Yo con 72 años tengo mucho para dar", manifiesta el rider quien, pese a sus 72 años, no quiere "colgar los guantes todavía".
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