Crece la preocupación por el brote de listeriosis que ha afectado ya a más de un centenar de personas que comieron un producto de carne mechada contaminado.

Dos mujeres embarazadas podrían haber perdido a sus bebés como consecuencia de la infección: una de ellas, que se encontraba en el tercer trimestre de gestación, sufrió un aborto tras detectarse listeriosis en la placenta; la otra, embarazada de 18 semanas, perdió el bebé tras consumir el producto contaminado, según ha denunciado la organización de consumidores FACUA.

Precisamente, las mujeres gestantes son uno de los grupos más susceptibles de contraer una infección por la bacteria Listeria monocytogenes, causante de la listeriosis. Esta enfermedad puede provocar un aborto espontáneo, un parto prematuro e incluso la muerte del bebé.

En general, la listeriosis se contrae mediante el consumo de alimentos contaminados. Por ello, la Agencia Española de Consumo Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) recomienda a las mujeres embarazadas evitar determinados alimentos:

  • Leche cruda, quesos frescos y blandos (Brie, Camembert, Brie, Panela, Feta, mozzarella, queso azul...) y los que no estén hechos con leche pasteurizada. La Agencia también recomienda prescindir de quesos rallados o loncheados industriales y quitar la corteza siempre a todos los quesos.
  • Frutas y hortalizas crudas que no se hayan lavado y desinfectado adecuadamente (esto puede incluir las que vienen embolsadas o las que se piden en restaurantes fuera de casa). En este sentido, AECOSAN recomienda lavar las frutas y verduras utilizando agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida, diluyendo unas cuatro gotas por litro de agua. Lo correcto es sumergirlas durante al menos 10 minutos y después enjuagarlas con agua potable abundante.
  • También se deben evitar los brotes o germinados crudos (alfalfa, trébol, soja, rábanos...). Es conveniente tener en cuenta que estos pueden estar presentes en ensaladas o sándwiches ya preparados.
  • Huevos crudos o elaboraciones con huevo crudo (salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo...).
  • Carne cruda o poco hecha (como carpaccios).
  • Productos cárnicos loncheados envasados, fiambres, carnes para sándwich, salchichas... Estos alimentos sí pueden consumirse después de cocinarse a más de 71 grados centígrados.
  • Patés y otras carnes para untar refrigerados.
  • Pescado crudo (sushi, sashimi, ceviche, carpaccios de pescado), pescado ahumado refrigerado o marinado (salmón ahumado, trucha, caballa...) así como ostras, almejas o mejillones crudos.
  • Sándwiches envasados y otros alimentos preparados que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.
  • Zumos: AECOSAN reocomienda consumir sólo aquellos que han sido recién exprimidos o si son envasados pasteurizados.
  • Por su parte, el Centro de Control de Enfermedades (CDC) de EEUU también alerta acerca del melón, que se debe consumir recién cortado o bien refrigerarlo inmediatamente.

Además de la listeria

Por otra parte, si no se está inmunizada frente a la toxoplasmosis, es importante evitar el consumo de productos cárnicos crudos curados (como chorizo, salchichón, salami, jamón serrano...) durante el embarazo.

La acumulación de metales pesados en determinados alimentos también puede suponer problemas para el feto. Por eso, se recomienda a las embarazadas evitar comer grandes peces como el pez espada, el tiburón, el atún rojo o el lucio.

Además, AECOSAN recuerda a las futuras madres tomar solo los complementos alimenticios recetados por el médico, moderar el consumo de cafeína y evitar el alcohol.

Precauciones a la hora de cocinar

Para evitar la proliferación de bacterias, es importante cocinar completamente completamente las carnes. Las comidas y sobras no deben consumirse frías, sino que deben calentarse a más de 75 grados. Por lo que respecta a las frutas y verduras crudas, es importante lavarlas y desinfectarlas como se ha descrito anteriormente.

A la hora de cocinar, es importante lavarse las manos con jabón y agua caliente al menos 20 segundos, antes y después de manipular los alimentos o tras entrar en contacto con cualquier material sucio o usar el baño. Las superficies y los utensilios de cocina también se deben lavar a fondo después de manipular cualquier alimento crudo: carne, pescados, aves, frutas y vegetales no lavados.

Los alimentos ya cocinados deben guardarse en el frigorífico el menor tiempo posible, dentro de recipientes cerrados, separados y lejos de quesos y alimentos crudos.

La nevera debe mantener la temperatura correcta (4 grados o menos) y, al utilizar el microondas, se debe prestar atención a las instrucciones del fabricante para asegurarnos de que los alimentos se calientan lo suficiente y de forma uniforme.