Hace poco más de una semana James Rhodes alzaba su voz en redes sociales: "Yo amo España, pero su sistema legal me hace querer vomitar, ¿cuándo cambiarán las cosas? No tengo palabras suficientes para describir el horror de esto".

Se refería a una noticia sobre un profesor condenado a tan solo dos años de prisión por abusar sexualmente de una menor durante cinco años. Rhodes, que también sufrió agresiones sexuales de niño, se ha mostrado siempre crítico con estos casos. De ahí, el mensaje que publicó inmediatamente después: "No sé cómo pero voy a hacer que mi misión sea cambiar esto. No me importa cuánto tiempo me tome o lo que tengo que hacer, pero lo haré. Lo juro".

Y lo hizo, le alarmaron los datos ofrecidos por Save the Children, como que sólo el 15% de los casos se denuncia ante la Policía y de ese 15%, el 70% nunca llega a juicio. Por eso, junto a esta organización, cambió las teclas de su piano por las del ordenador para componer una partitura un tanto diferente: "Uno de los artículos más importantes que he escrito será publicado esta semana".

Era una carta dirigida a Pedro Sánchez y publicada en 'El País': denunciaba casos de abusos como el de los Maristas y proponía medidas urgentes para luchar contra las agresiones sexuales a menores. Su propósito se cumplió y Pedro Sánchez aceptó reunirse con él y con Save the Children: "Se puede hacer muchas cosas en beneficio, sobre todo, de los más débiles. Y este Gobierno las va a hacer".

James Rhodes se ha mostrado feliz y agradecido y a partir de septiembre, dice, tal y como le ha prometido el presidente, dejarán de hablar para pasar a la acción.

"Las consecuencias de ser violado fueron la vergüenza y el odio a mí mismo"

Rhodes explicó en Salvados que escuchaba "voces" en su cabeza por culpa de los abusos a los que fue sometido. Aseguró que le diagnosticaron "trastorno obsesivo compulsivo, depresión, anorexia, trastorno por estrés postraumático" y que abusó de las drogas, además tener mucha "promiscuidad".

"Tal era mi nivel de ansiedad que a veces me cagaba encima en el metro"

El pianista británico también relató que intentó hacer vida normal para superar los abusos que sufrió. Apuntó que "tenía un trabajo normal": "Me casé porque la gente normal tiene relaciones y se casa, fu padre porque es lo que hace la gente normal". A pesar de ello asegura que "no funcionó": "Mis músculos estaban siempre tensos, algo no iba bien en mi cabeza".

"Cuando mi hijo llegó a la misma edad en la que me violaron, brotó el miedo"

Rhodes asegura que por culpa de los abusos que recibió estaba obsesionado con la protección de su hijo: "No podía dormir, estaba con él todo el tiempo, a veces lloraba solo de pensar en dejarle. Mi pena era incontrolable". Dice que tenía "pensamientos horribles": "Le van a pasar cosas terribles y es culpa mía".

"Morir era la única opción para mí, por eso en 2006 acabé, pero no salió bien"

El pianista relató a Jordi Évole que sentía que "no podía vivir en un mundo en el que no podía proteger a su hijo" y afirma que "si alguien decide quitarse la vida, en muchas ocasiones se trata de una decisión racional, inteligente y llena de sentido". Dice que él intento suicidarse "unas cuantas veces" hace diez años.