El decreto que establece como obligatoria la mascarilla en los espacios al aire libre, como la playa o el campo, está en el limbo. Este mismo miércoles, apenas un día después de su publicación en el BOE, el Ministerio de Sanidad confirmaba que revisará las modificaciones en cuanto al uso de esta protección. Y a ello se suma que diferentes autonomías ya se han mostrado contrarias al cambio de normativa.

En este sentido, las regiones que más rápidamente han mostrado su rechazo son aquellas que cuentan con costa, como son Canarias, Baleares o la Comunidad Valenciana, entre otras. De acuerdo con lo establecido en la ley, a partir de ahora la mascarilla deberá utilizarse "en la vía pública, en espacios al aire libre y en cualquier espacio cerrado de uso público o que se encuentre abierto al público". Una medida que, para algunos dirigentes, carece de sentido si se mantiene la distancia de seguridad.

Canarias mantiene todo como está

El Gobierno canario fue uno de los primeros en mostrar su rechazo a la norma de Sanidad. De este modo, este miércoles anunció que seguirá aplicando la norma sobre el uso de la mascarilla exactamente igual que venía haciendo hasta ahora, y "con las excepciones marcadas por la normativa canaria".

En este sentido, la Consejería de Sanidad del archipiélago ha precisado que se exceptúa su uso en los espacios de la naturaleza o al aire libre fuera de núcleos de población, siempre y cuando se pueda mantener la distancia interpersonal de al menos dos metros.

La normativa canaria también contempla excepciones durante el baño en playas y piscinas y, en este mismo ámbito, "mientras se permanezca en un espacio determinado, sin desplazarse", siempre que se pueda mantener la citada distancia de seguridad entre no convivientes.

 

Baleres tampoco aplica su obligatoriedad

"Hemos hecho una interpretación de la normativa, y firmaremos una instrucción para que la conozcan las fuerzas de seguridad, que establecerá que en espacios naturales no es necesario mascarillas siempre y cuando se mantenga la distancia de metro y medio de personas de otro núcleo de convivencia". Así de contundente se ha mostrado también la Conselleria de Salut del Ejecutivo balear, que tampoco ha dudado en desligarse de los cambios publicados en el BOE.

De este modo, Salut ha explicado que si se va solo o con el núcleo de convivencia, no será necesaria la mascarilla. Si se acude con más personas -(máximo permitido son seis personas de dos núcleos- sí que será necesario llevarla. "Es la normativa que aplicamos hasta ahora y así seguirá de momento", sentencian.

La Comunidad Valenciana "hará aportes a la ley"

EL Gobierno presidido por el socialista Ximo Puig también ha mostrado su reticencia a la normativa. En este sentido, el presidente ha asegurado que piensa hacer aportaciones a la 'Ley de Nueva Normalidad' para que se establezca algún tipo de excepción para las playas, de tal forma que se pueda acudir a ellas sin mascarilla: . "Es un espacio seguro", afirma, no obstante, con condiciones. Es decir, como ha ocurrido hasta ahora, habría que tener en consideración el respeto a la distancia de seguridad y a la relación con convivientes.

Galicia matiza la normativa

La Xunta de Galicia, encabezada por Alberto Núñez Feijóo, también ha decidido mantener sus condiciones al menos hasta que se haya resuelto la revisión anunciada por Darias. De este modo, la mascarilla seguirá sin ser obligatoria en algunos casos de la playa, como cuando uno se baña o toma el sol en la arena (manteniendo la distancia de seguridad). No obstante, tal y como mantiene la ley gallega, su uso seguirá siendo necesario a la hora de practicar deporte al aire libre.

Otras tantas comunidades ya tienen una normativa diferente

A estas que han mostrado fehacientemente su rechazo a los cambios del Gobierno, se le suman otras tantas que, por sus propios textos legales, entrarían en confrontación con Sanidad. Este es el caso de regiones como Cantabria, el País Vasco o Cataluña. En el caso de esta última, el Govern de la Generalitat incluso ha llegado a pedir a los partidos políticos "no confundir" a la ciudadanía con este tipo de normas.

Así lo expresaba la consejera de Salud catalana, Alba Vergés, que incide en que Cataluña "fue el primer territorio en hacerla obligatoria", pero con "la salvedad" de su uso, si se respetaba la distancia, en la playa.

En esta misma línea, en Cantabria cuentan con el problema de mantener la mascarilla en su uso en la playa (solo en los accesos), pero no es necesaria ni para tomar el sol, pasear o bañarse. Un hecho que no es exactamente igual en Euskadi, que sí prohíbe su uso en los paseos se guarde la distancia de seguridad o no, pero sí puede ser retirada para tomar el sol. Y esto es algo que, de ratificarlo Sanidad, podría verse alterado.