Una tradición que llega a la actualidad
Polémica en China por el 'precio de la novia' que pagan prometidos para poder casarse: las dotes pueden llegar a los 100.000 dólares
Los detalles Para unos, ese dinero supone un colchón económico para la familia y ayuda a compensar posibles desigualdades. Sin embargo, otros critican que esto no hace más que perpetuar los roles de género.

Resumen IA supervisado
En China, la tradición del 'precio de la novia' o 'Caili' persiste en algunas zonas rurales, donde los novios deben entregar dinero o regalos a la familia de la novia. Estas dotes pueden alcanzar sumas exorbitantes, desde 25.000 hasta más de 100.000 dólares, lo que ha llevado a que muchos hombres no puedan permitirse el matrimonio. Esta situación ha contribuido a la caída de la natalidad en China, alcanzando su nivel más bajo en 77 años. El Gobierno ha intervenido para frenar los altos precios de las dotes, ya que esta práctica, originada para asegurar la estabilidad financiera de las mujeres, ahora perpetúa roles de género tradicionales que muchas rechazan.
* Resumen supervisado por periodistas.
Imagina que quieres casarte con el amor de tu vida y sus padres te dicen que el precio de su 'bendición' es de 50.000 dólares. Esta situación, que puede parecer un escenario imaginario, es una realidad para muchos jóvenes en China.
En la actualidad, todavía existe en algunas zonas rurales del país lo que se llama el 'precio de la novia' o 'Caili'. Se trata de una tradición matrimonial en la que los novios deben entregar a la novia o a su familia cierta cantidad de dinero o regalos, que pueden incluir joyas o bienes personales. En cuanto al dinero, va desde los 25.000 dólares hasta llegar a superar los 100.000.
Muchos hombres no se lo pueden permitir, lo que supone una cadena: si hay menos matrimonios, nacen menos niños. Así, la natalidad en China ha alcanzado su cifra más baja en 77 años.
El Gobierno está tan preocupado por esta situación que ha llegado incluso a tomar la decisión de adoptar medidas que buscan poner freno a los excesivos precios que deben pagar los novios.
Hoy en día, si uno de los lados no está de acuerdo, es ilegal. La tradición empezó como una manera de asegurar la situación financiera de la familia. En una sociedad en la que las mujeres no podían tener propiedades, esto era su colchón económico por si algo iba mal.
Sin embargo, la realidad es que la sociedad ha avanzado y ahora hay muchas mujeres están en contra porque consideran que las cosifican: "Yo no estoy tan de acuerdo con esta costumbre porque las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan", expresa una. Y es que lo ven como una manera de seguir con los roles de género tradicionales.
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