Derek Chauvin, el expolicía de Mineápolis acusado de acabar con la vida del afroamericano George Floyd tendrá que pagar 1,25 millones de dólares si quiere evitar los cargos de asesinato en segundo grado de los que se le acusan.

El exagente ha comparecido por primera vez ante la corte presidida por la juez Jeannice Jenkins, que le ha impuesto la millonaria cantidad, con la opción de reducirla a un millón bajo ciertas condiciones.

La magistrada estableció que para poder optar a una reducción en su fianza, Chauvin deberá comprometerse a cumplir con la ley, comparecer ante la corte, no trabajar para las fuerzas de seguridad o seguridad privada, renunciar a las armas de fuego y cualquier permiso de armas, no abandonar el estado de Minesota y no tener contacto con la familia de George Floyd.

Ni el acusado ni su abogado, Eric Nelson, han puesto objeciones a la fianza ni a las condiciones impuestas en la vista judicial, que ha durado aproximadamente 15 minutos.

Chauvin se ha presentado telemáticamente ante el juez desde la prisión de Oak Park Heighs, donde se encuentra encerrado acusado de asesinato en segundo grado por asfixiar durante nueve minutos a George Floyd.

La vista se ha producido cinco días después de que el fiscal general del estado de Minesota, Keith Ellison, endureciera los cargos contra Chauvin e incluyera en el caso a los otros tres exagentes presentes en la escena.

Chauvin y otros tres agentes detuvieron a George Floyd por usar un billete falso en un supermercado. Todos defendieron que Floyd opuso resistencia cuando se disponían a detenerle en su coche y justificaron así la violencia empleada. Sin embargo, otras imágenes también demuestran que la víctima no opuso resistencia a la autoridad cuando fue interceptado.

Testigos de lo ocurrido imploraron incluso a uno de los agentes para que dejase respirar al hombre tendido en el suelo. "Quítale la rodilla del cuello, comprueba su pulso. No está respirando, ¡comprueba su pulso!", le pedían mientras Floyd moría asfixiado.

Chauvin llevaba 19 años trabajando para la Policía de Minneapolis y fue destituido cuando se confirmó la muerte de Floyd. El resto de agentes implicados en la detención llevaban menos de tres años en el departamento y fueron despedidos al día siguiente.

Protestas en todo el mundo

La oleada mundial antirracista desatada tras el asesinato de Floyd es única: las protestas no solo retumban en EEUU, testigo de las concentraciones más importantes en el país desde el asesinato en 1968 del líder de los derechos civiles Martin Luther King, sino que se han extendido por todo el mundo.

En Berlín se han realizado numerosas manifestaciones donde se ha podido ver los puños en alto como protesta. En Budapest la protesta ha surgido en forma de un escrupuloso silencio de nueve minutos. En Roma, sin embargo, miles de personas han hincado la rodilla.

La indignación por la muerte de Floyd ha movilizado a la comunidad negra, pero también a la blanca. Incluso las protestas han llegado a España, donde en plena crisis por coronavirus miles de personas han clamado contra el racismo.