El Gobierno francés ha anunciado este jueves el cierre de comercios no esenciales y la prohibición de desplazarse entre regiones en 16 departamentos del país, incluyendo la región de París, medidas que afectarán así a casi un tercio de la población del país.

Las nuevas medidas, que se aplicarán desde la medianoche del viernes y durante al menos cuatro semanas, buscan limitar el avance del coronavirus, sobre todo en la zona norte del país, ya que "la progresión de la epidemia se acelera notablemente", según ha afirmado en rueda de prensa el primer ministro galo, Jean Castex.

A través de su cuenta de Twitter, Castex se ha referido a estas nuevas restricciones "masivas" como "una tercera vía" para "frenar sin encerrar", evitando un nuevo confinamiento total. Además, según ha indicado, el toque de queda se mantendrá en todos los departamentos, aunque pasará a iniciarse a las 18:00 horas, en vez de a las 19:00 horas.

 

Durante su comparecencia, Castex ha indicado que los ciudadanos podrán salir a hacer deporte hasta máximo de 10 kilómetros, frente al radio de un kilómetro que se estableció en los dos confinamientos decretados el año pasado.

El primer ministro ha argumentado que, ante la evolución de la pandemia en estas zonas, "ha llegado el momento de tomar medidas más exigentes", en un momento en que la región de París se ha convertido en el epicentro de la pandemia en el país, con una incidencia de 446 casos por 100.000 habitantes en siete días -un aumento del 23% en tan solo una semana- y con las urgencias por encima de su capacidad, llenas al 102%.

No obstante, el Ejecutivo francés quería evitar un nuevo confinamiento total tanto por las consecuencias psicológicas y sociales como económicas, ya que Île-de-France, la región en la que se ubica la capital, por sí sola aglutina el 30% del PIB nacional.