El hasta ahora jefe de Gabinete de la Casa Blanca, John Kelly, ha asegurado en una entrevista en Los Angeles Times que "hace tiempo" que la administración no contempla la construcción de un muro cerrado de hormigón a lo largo de la frontera con México.

"Para ser honesto, no es un muro. El presidente todavía lo llama muro. En algún momento dirá más francamente barrera o cerco. Ahora se inclina por los barrotes de acero", ha dicho John Kelly en una entrevista publicada en Los Angeles Times el día antes de que se haga efectiva su dimisión.

"Ya abandonamos la idea de muro de hormigón sólido hace tiempo en esta administración, cuando preguntamos a las personas qué necesitaban y dónde lo necesitaban", asegura Kelly. Las declaraciones llegan tras la solicitud del presidente al Congreso de 5.000 millones de dólares para financiar la construcción del muro.

Kelly explica que a principios de 2017, cuando era secretario de Seguridad Nacional, pidió asesoramiento a los oficiales de las patrullas fronterizas. Estos, asegura, le dijeron que necesitarían "una barrera física en determinados lugares, tecnología por toda la frontera y más personal". La frontera entre Estados Unidos y México se extiende a lo largo de 3.200 kilómetros, y levantar un muro en toda su extensión fue una de las promesas principales de la campaña presidencial de Trump, que aún hoy repite y que sus fieles le reclaman en cada mitin.

 

En una entrevista en Fox News, Kelly dijo que las opiniones del presidente sobre el muro no estaban "totalmente informadas" y que habían "evolucionado", algo que se apresuró a negar Trump a través de Twitter.

Pero Kelly no es el único que, desde el propio entorno de Trump, ha querido relativizar la promesa del muro. Kellyanne Conway, consejera de la Casa Blanca, se ha referido este domingo a la polémica por la entrevista de Kelly como "una tonta discusión semántica". "Puede haber un muro en algunos sitios, puede haber barras de acero en otras o avances tecnológicos", ha dicho Conway en Fox News. También el senador Lindsey Graham, cercano al presidente, ha dicho este domingo a los periodistas que "el muro se ha convertido en una metáfora de seguridad fronteriza".