Falta de combustible

El bloqueo de Irán en Ormuz pone en jaque el suministro del mundo: carteles de 'no hay gasolina' y restricciones para paliar los efectos

¿Por qué es importante? Varios países de Asia ya están cerrando gasolineras y mostrando su preocupación por el impacto que está teniendo el bloque en sus industrias.

Imagen de una gasolinera cerrada
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El bloqueo que Irán mantiene en el estrecho de Ormuz está empezando a dejar importantísimas consecuencias a nivel energético en todo el mundo, especialmente en Asia, ante una falta de combustibles que afecta por igual a ciudadanos e industria.

400 gasolineras han echado el cierre temporal en Filipinas ante la falta de suministro. En todas ellas luce el mismo cartel: no hay gasolina. Y la que aún queda en algunos tanques se vende a precio de oro. "He empeñado algunas de mis pertenencias solo para pagar el alquiler del taxi", afirma un hombre.

Lo mismo sucede en Bangladesh, donde las autoridades denuncian 3.000 ataques diarios a las pocas gasolineras que permanecen abiertas, mientras la multitud se agolpa ante ellas.

Mientras tanto, en Pakistán se ha duplicado el precio del combustible en un solo día. "Normalmente uso la moto. Ahora, debido al aumento del precio de la gasolina, no puedo usarla", explican desde el país. No obstante, el Gobierno pakistaní se limita a decirle a los ciudadanos que trabajen desde casa, como hacen también en Tailandia, Malasia o Indonesia. En cambio, para los repartidores vietnamitas no hay opción. En consecuencia, la demanda de vehículos eléctricos crece en estos países. Eso sí para quien pueda permitírselos.

Lo que está claro es que la industria se asoma al precipicio en algunos países. El precio del plástico se ha duplicado en la región. Sin materias primas, las máquinas tendrán que parar y no podrán seguir produciendo: "El suministro es la principal preocupación. Todos los clientes están muy preocupados"

Corea del Sur apuesta por reactivar el uso de las centrales térmicas y nucleares. Y Australia, con reservas para apenas 30 días, adopta medidas de emergencia mientras espera con impaciencia la llegada de 53 buques petroleros ya en camino: "Dado que la escasez se concentra principalmente en las zonas rurales y regionales de Australia, conviene repostar en la ciudad".

También Latinoamérica sufre los efectos de la crisis, agudizada en Bolivia por la entrada en el país de 5.000 camiones cisterna con combustible adulterado. Y tampoco se libra el continente africano. En Somalia los tuktuks se han quedado varados ante la escasez de fuel. De ellos dependen muchas familias, pero ya no pueden conducirlos.

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