En Alemania

Una actriz alemana denuncia una red de deepfakes y suplantación de su imagen: el agresor era su marido

El contexto El caso de Collien Fernandes alcanzó un punto especialmente grave cuando el agresor difundió contenidos extremos sobre su persona. "Publicó una historia en la que yo fui violada por 21 hombres", relata la víctima.

Una actriz alemana denuncia una red de deepfakes y suplantación de su imagen: el agresor era su marido.
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Deepfakes pornográficos, perfiles falsos en redes sociales y conversaciones con desconocidos que creían estar hablando con ella. Durante años, la actriz alemana Collien Fernandes vivió atrapada en una red de violencia digital que no solo dañó su imagen pública, sino que también se infiltró en su entorno personal y profesional.

El caso alcanzó un punto especialmente grave cuando el agresor difundió contenidos extremos sobre su persona. "Publicó una historia en la que yo fui violada por 21 hombres", relata la víctima.

La situación dio un giro inesperado cuando decidió denunciar públicamente lo ocurrido y compartir su testimonio en los medios de comunicación. Fue entonces cuando apareció el presunto responsable, que contra todo pronóstico, se trataba de alguien de su máxima confianza: su marido (ahora exmarido), el actor alemán Christian Ulmen.

"Dijo: 'he sido yo'. En ese momento sentí como si mi corazón se detuviera. Jamás imaginé que mi propio marido podría ser el culpable al que había estado buscando durante años", explica.

Tras hacerse público el caso, lejos de encontrar únicamente apoyo, la actriz comenzó a recibir una oleada de mensajes de odio en redes sociales, incluyendo amenazas de muerte. La desinformación y el impacto de los contenidos falsificados contribuyeron a alimentar una imagen distorsionada sobre ella. "Muchos medios piensan que soy así. Que envío fotos desnuda", lamenta.

A pesar de la presión y el desgaste emocional, la actriz asegura no arrepentirse de haber dado el paso de denunciar y visibilizar su historia. Su testimonio ha servido como impulso para otras víctimas de violencia digital.

"Me escriben mujeres diciéndome que a raíz de mi caso tuvieron el valor de denunciar a su agresor", afirma. El caso se encuentra actualmente en manos de la Justicia alemana.

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