Crisis energética

El mundo se aprieta el cinturón: los países toman medidas drásticas para salvar la economía ante la guerra de Oriente Medio

Los detalles En Egipto, las luces apagadas y las persianas bajadas ya forman parte del día a día de sus ciudadanos, país que ha impuesto un cierre anticipado de comercios y apagado de iluminación pública para reducir el consumo eléctrico tras la crisis energética provocada por la guerra en territorio iraní.

El mundo se aprieta el cinturón: los países toman medidas drásticas para salvar la economía ante la guerra de Oriente Medio.
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El conflicto en Oriente Medio, que comenzó el pasado 28 de febrero con los ataques en Irán perpetrados por Estados Unidos e Israel, ha tenido, y tiene, un impacto a nivel mundial. Tanto es así que diferentes países ya notan las consecuencias de la guerra en sus bolsillos por lo que algunos territorios ya están tomando medidas drásticas para salvar su economía.

En Egipto, las luces apagadas y las persianas bajadas ya forman parte del día a día de sus ciudadanos, país que ha impuesto un cierre anticipado de comercios y apagado de iluminación pública para reducir el consumo eléctrico tras la crisis energética provocada por la guerra en territorio iraní.

"Apoyamos esta decisión porque se tomó en interés de los ciudadanos, para ahorrar energía", dice un vecino en defensa del Gobierno. Mientras, en Japón se ha lanzado un fondo de unos 10.000 millones de dólares para ayudar a países asiáticos a asegurar su suministro energético y evitar tensiones en las cadenas de abastecimiento. Una medida para estabilizar el mercado regional y proteger su propia economía.

Otra de las decisiones que han tomado en Bangladesh ha sido establecer límites diarios en las gasolineras. Mientras la crisis con Irán se prolonga, la mayoría de las estaciones de servicio de la capital han cerrado: "No tenemos gasolina ni diésel en reserva", cuenta un ciudadano.

Por su parte, Europatambién reacciona a la crisis energética. Italia busca reducir la dependencia del Golfo Pérsico aumentando el gas de Argelia y buscando nuevos proveedores para estabilizar precios y asegurar el suministro.

Así, los territorios cuentan con una estrategia clara: diversificar para pagar menos y depender menos del exterior. Giorgia Meloni, primera ministra italiana, lo tiene claro: "Es de interés prioritario para Italia y sus socios europeos y occidentales que se restablezca plenamente la libertad de navegación a las condiciones existentes antes del 28 de febrero".

Bruselas, por su parte, propone un paquete pragmático para evitar que el golpe energético llegue a nuestro bolsillo: teletrabajo, transporte público más barato y ayudas a los más vulnerables.

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