¿Es sostenible el sistema público de pensiones en España? ¿Tendré una pensión cuando me jubile? ¿Qué pensión cobraré? ¿Cómo la puedo calcular? Son dudas que están muy presentes para los millones de trabajadores, asalariados y autónomos, que viven en nuestro país. Las recientes modificaciones en las pensiones, unidas de nuevo a las oscilaciones del IPC, hacen que surjan muchas preguntas. Aquí explicamos cómo funciona el sistema de pensiones en España.

En nuestro país hay 9.922.051 pensionistas. Pensiones de jubilación, de viudedad, de orfandad… todo un abanico de posibilidades retributivas. Un número que no ha parado de crecer. Y es que a principios de 2005, los pensionistas apenas superaban los 7,3 millones.

¿Cómo se sostienen las pensiones?

El organismo encargado de gestionar el sistema público de pensiones en España es la Seguridad Social. Su funcionamiento se basa en un principio de reparto: todos los trabajadores en activo contribuyen a una 'caja única' mediante el pago de cotizaciones. Con los fondos de esta caja se pagan las pensiones de jubilación y el resto de prestaciones sociales públicas (pensiones por viudedad y orfandad o el desempleo, por ejemplo).

Este sistema se basa en el principio de la solidaridad financiera: los trabajadores en activo sufragan las pensiones de aquellos ya jubilados, mientras que en el futuro ellos mismos se verán beneficiados del trabajo de las próximas generaciones.

La cuantía de las prestaciones va en relación a lo aportado económicamente a la Seguridad Social a lo largo de la vida laboral, siguiendo el principio de proporcionalidad contributiva. De esta manera, aquellos que han cotizado más y pagado cuotas más altas recibirán una pensión también más alta.

¿Tengo derecho a recibir una pensión?

En el momento de la jubilación, los trabajadores comienzan a recibir una remuneración mensual de carácter vitalicio. El primer requisito para recibir una pensión de jubilación contributiva es haber estado afiliado y haber contribuido a la Seguridad Social.

El segundo es alcanzar la edad estipulada. En 2022, pueden jubilarse a los 65 años aquellos trabajadores que hayan alcanzado los 37 años y medio cotizados. Los que no alcancen este tiempo trabajado tendrán que esperar a cumplir 66 años y dos meses de edad. Esta edad se va retrasando de forma gradual hasta el 2027, año en el que será necesario haber cotizado 38 años y seis meses para jubilarse a los 65. Los que no alcancen estas cifras lo podrán hacer a los 67 años.

Este retraso gradual de la edad de jubilación es una consecuencia directa de las reformas del sistema de pensiones aprobadas en 2011 y 2013. Además, la jubilación obligatoria ha dejado de existir y la ley contempla excepciones por las que la jubilación puede producirse antes (como en caso de jubilación anticipada o jubilación parcial) o después de los 65 (como en la jubilación flexible).

Por último, es necesario alcanzar el periodo de cotización mínimo, actualmente fijado en 15 años. Las personas que alcanzan esta base acceden al 50% de la prestación máxima. A partir de ahí, ese porcentaje va aumentando hasta alcanzar el 100% de la cuantía a la que se tiene derecho.

¿Cuánto dinero tendré de pensión?

La cantidad final que los pensionistas reciben cada mes se calcula como un porcentaje de las cotizaciones y depende de la edad de la jubilación y los años trabajados.

El primer paso para calcular una pensión de jubilación es hallar su base reguladora. Esta se obtiene sumando las bases de cotización de los últimos 25 años (un total de 300 bases de cotización mensuales) y dividiéndolas por 350. La propia Seguridad Social lo detalla en su página web.

En el caso de que el futuro pensionista tenga periodos sin cotizar en esos últimos 25 años puede acogerse a una ayuda que proporciona la Seguridad Social: la integración de lagunas que permite rellenar con bases de cotización ficticias esos huecos. Así, permiten añadir la base mínima vigente en cada momento durante 48 meses y la mitad de dicha base mínima a partir del mes 49. Pero tiene una pega: no lo pueden aplicar los autónomos.

En la tabla bajo estas líneas mostramos las pensiones de jubilación mínimas previstas para 2022:

Retos y desafíos a los que se enfrenta el sistema de pensiones

El gasto público en pensiones depende de tres tipos de factores. El primero es de carácter demográfico, el segundo está relacionado con la tasa de empleo y el tercero tiene que ver con la relación entre la pensión media y la productividad de la economía.

El envejecimiento de la población

Actualmente, España es el tercer país del mundo con más esperanza de vida y cuenta con un alto porcentaje de población envejecida. Algo que inclina la balanza del sistema de reparto, que depende de que el número de trabajadores en activo sea lo suficientemente alto como para sostener el creciente número de pensionistas.

La tasa de empleo

Cuanto menor sea la proporción de la población en activo, menor será el PIB y, por tanto, mayor será el gasto proporcional en pensiones. El equilibrio del sistema de reparto se rompió en 2008, cuando el aumento del paro hizo bajar el número de empleados hasta mínimos históricos. Así, para poder pagar las pensiones, se gastaba más de lo que se ingresaba.

Pensión media y productividad de la economía

La tasa de sustitución de las pensiones es la relación entre el importe de la primera pensión y el último salario. Cuanto mayor sea esta tasa de sustitución, mayor será el gasto en pensiones. Actualmente, la media española es superior al 81%, la más alta de la Unión Europea. Todo indica que este porcentaje se irá reduciendo, menguando así el poder adquisitivo de los pensionistas.

Otro de los desafíos a los que se enfrenta el sistema tiene que ver con cómo se ha gestionado el déficit esta última década. Gran parte del presupuesto ha salido del Fondo de Reserva, una hucha pública destinada a solventar dificultades económicas del sistema de la Seguridad Social. Posteriormente se acudió a crédito, influyendo así en la deuda pública.

Hoy en día, el sistema se sostiene con dos trabajadores por cada pensionista y todo indica que esta proporción se irá estrechando.