La lluvia ha sido la protagonista del día sobre el asfalto del Autódromo Internacional do Algarve. Ha marcado la carrera de Moto 2 cuando, a falta de 15 vueltas para el final, diez pilotos se han caído por un charco situado en la curva dos.

Arón Canet lideraba la carrera de la categoría intermedia y era perseguido por Cameron Beaubier y Ai Ogura. Los tres llegaron a la curva dos y gozaban de una corta distancia con respecto a sus rivales, cuando pisaron un charco que les impidió coger la trazada pertinente para continuar marcando los mejores ritmos. Las motos de los tres pilotos hicieron el mismo movimiento, la rueda trasera derrapó y fueron directamente al suelo, excepto el piloto español, que logró permanecer encima de su máquina, pero sufrió el peor accidente.

El piloto valenciano se mantuvo de costado sobre su Kalex, del equipo de Sito Pons, por lo que no pudo frenar lo suficiente. Finalmente, cuando pisó la tierra, su moto comenzó a dar vueltas de campana y cayó sobre el cuerpo de Canet en varias ocasiones. Además, siete pilotos siguieron las misma trazada que los líderes de la carrera, con el mismo final. Augusto Fernández, Pedro Acosta, Tony Arbolino, Albert Arenas, Simone Corsi, Zonta VD Goorbergh y Somkiat Chantra terminaron en la grava.

Ante la impactante imagen, el resto de pilotos comenzaron a reducir el ritmo sobre esa zona y, aunque también se fueron largos, continuaron sobre el asfalto. Dos motos chocaron y una de ellas estalló en llamas, en una de las imágenes más surrealistas de los últimos tiempos. Las caras de sorpresa predominaron en los respectivos boxes, donde la mayoría de gente tenía las manos en la cabeza. Tras este incidente se mostró la bandera roja y la carrera se detuvo durante unos minutos.

Dirección de carrera dio la orden de reanudar el Gran Premio minutos después, pero sin los diez pilotos que terminaron en la tierra, ya que no lograron llevar sus motos a su respectivos garajes a los cinco minutos del accidente, según lo estipulado por la nueva normativa. Ningún corredor lamentó, afortunadamente, graves daños.