Qué juego da Jeddah. Qué juego, y qué miedo. Ambas cosas, por lo mismo. Porque las velocidades media que se alcanzan son altísimas, y porque debido a ello cuando en el GP de Arabia Saudí se juntan un piloto que va a por tiempo con otro que está en vuelta de calentamiento la tensión se siente en el ambiente. Y eso fue lo que sucedió entre Fernando Alonso y Carlos Sainz.

Fue en los Libres 2, en un horario en el que todos querían probar. Querían porque estaba 'en turno'. Era y es en el tramo de tiempo en que se va a disputar la carrera. En el que se va a disputar la clasificación. En el que, después de una primera sesión poco concluyente, se podían y pueden sacar más datos.

Y ahí estaban los neumáticos. Los amarillos y los rojos. Los primeros, con los que salieron todos en un comienzo. Los segundos, con los que se debe lograr el tiempo de clasificación. En ese tramo de tiempo que será lo que viene a ser la Q2 fue cuando casi tenemos un problema.

Y justo sacaron bandera amarilla

Cómo sería que hasta se temió que la bandera amarilla fuese por la repetición mostrada. Fuese por la acción en la que se vio a Fernando Alonso y a Carlos Sainz. El asturiano estaba en vuelta; el madrileño, calentando. Y sí, por poco.

Porque el bicampeón tuvo no solo que levantar sino también incluso que pisar el freno por la estrechez de la pista. No podía Sainz hacer nada más que aquello que hizo, y por suerte no hubo que lamentar nada.

El susto es el susto

Pero el susto está ahí. Con el asturiano en su vuelta llegó a la zona de Sainz justo en el peor momento para los dos. Porque Carlos no tenía espacio físico prácticamente para dejar pasar a un Alonso que iba lanzado comparado con el Ferrari.

Afortunadamente nada hubo que objetar, y ambos pudieron seguir con sus pruebas en unos Libres 2 en los que Ferrari dejó más dudas que respuestas en cuanto a tanda corta... mientras que Aston Martin sigue en una nube.