Casi todos los talleres pudieron abrir sus puertas con la llegada de la Fase 0 así que, si lo necesitas, podrás llevar tu coche a tu mecánico de siempre. Eso sí, esta operación no será igual que antes: aunque pueden prestar servicio con normalidad a todos los vehículos, deberán adoptar una serie de medidas de seguridad e higiene para minimizar los riesgos frente al coronavirus. Así serán tus visitas al taller a partir de ahora.

La Orden SND/388/2020 ha sido la encargada de fijar las directrices para que “todos los establecimientos y locales comerciales minoristas y de servicios profesionales cuya actividad se hubiera suspendido tras la declaración del Estado de Alarma” retomaran sus funciones. Y dentro de este grupo se encuentran, en efecto, los talleres.

Eso sí, no todos. Aquellos cuya superficie tenga “más de 400 metros cuadrados, los centros comerciales o los que se encuentren dentro de parques comerciales sin acceso directo e independiente desde el exterior” deberán permanecer cerrados. Ten esto en mente si sueles acudir a este tipo de establecimientos.

Cambia la forma de ir al taller

¿Hay más cambios? En efecto. A partir de ahora, tendrás que pedir cita previa para ir al taller y éste deberá garantizar que sólo atenderá a un cliente por cada trabajador. No existirán zonas de espera y todos los presentes tendrán que respetar la distancia mínima de dos metros respecto. Para facilitar esta labor, habrá marcas en el suelo, balizas o señalización y si es necesario se instalarán mostradores o mamparas. A esto hay que añadir el uso de mascarilla y los dispensadores de geles hidroalcohólicos.

Por otro lado, ten en cuenta que a la hora de recoger tu coche tendrás que hacerlo de forma escalonada para evitar aglomeraciones en el interior o en su acceso. Y no olvides que los mayores de 65 años tienen un horario de atención preferente: de 10:00 a 12:00 horas y de 19:00 a 20:00 horas.

Cómo deben prepararse los talleres

Ahora que ya sabemos cuál es nuestra responsabilidad a la hora de acudir al taller, veamos qué es lo que recae en su tejado.

El local tiene que ser limpiado y desinfectado un par de veces al día; uno de estos procesos hay que hacerlo de forma obligatoria al finalizar la jornada usando desinfectantes con actividad virucida. A esto hay que añadir que tendrán que tirar los materiales y los equipos de protección individual (EPI) empleados en esta labor.

Si hay más de un trabajador en el taller, las zonas privadas como vestuarios, taquillas, aseos, cocinas y áreas de descanso tendrán que ser sometidas a una limpieza. Un proceso que se repetirá entre los cambios de turno. Finalmente, el uso de los aseos no estará permitido para los clientes a no ser que sea estrictamente necesario y en este caso, deberán ser limpiados de forma inmediata.